
Gracias a estas características geográficas, conviven en la sierra los más diversos climas y biomas, haciendo de la biodiversidad su característica más preciada.
Esta sierra es, por lo tanto, parte del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta y, en menor medida, del Parque Nacional Natural Tayrona. Allí habita infinidad de especies y el territorio fue declarado Reserva de Biosfera y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1979.

En este caso, por el contrario, la increíble altura de la sierra no es heredada de los Andes. Su proximidad al mar añade otra característica inusual: el pico más alto, a 5775 metros, se encuentra apenas unos 40 kilómetros distanciado de la costa.
La selva, el bosque de montaña y los páramos andinos son los principales paisajes de este magnífico lugar. Allí, es posible hallar águilas, jaguares, pumas, venados y, en las aguas de sus ríos, infinidad de bagres.
Además, no debe olvidarse la importancia cultural de esta región, en donde habitan una treintena de miles de indígenas que pertenecen a diferentes grupos, principalmente a los Koguis y a los Arhuacos. Estas tribus resistieron admirablemente a la conquista europea y permanecen allí, en armonía con sus tierras.