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30 mayo 2009

Algunas aerolíneas retirarán la primera clase

Los efectos de la crisis están provocando cosas que hasta hace poco parecían descabelladas. Por ejemplo, que algunas líneas aéreas retiren el servicio de Primera Clase de sus aviones por falta de demanda. Además, las Business son cada vez más completas, por lo que muchos viajeros ven poco conveniente pagar entre tres y diez veces más por un billete por viajar en primera.

British Airways anunció oficialmente el retiro de la First Class de cuatro de sus vuelos, agregando que puede continuar por los otros. Ha reportado pérdidas por 401 millones de libras esterlinas. KLM y Delta van por el mismo camino.

Qantas, por su parte, anunció que removerá la Primera Clase de sus vuelos Sydney-Buenos Aires, Sydney-San Francisco y Melbourne-Hong Kong-Londres.

La única forma de que vuelva la primera es que aumente la demanda, es decir, que haya más pasajeros interesados en viajar de esta forma. Mientras tanto, el hecho de que la primera esté tan vacía significa una buena oportunidad para los viajeros de clases inferiores de ser trasladados a estos asientos Premium en caso de overbooking.

Vía: Gadling

Viajes gratis gracias a las Redes Sociales

Las redes sociales han invadido internet en los últimos años. Ahora, además de estar en contacto con tus amigos donde quiera que estés o de encontrar trabajo gracias a este tipo de redes, también puedes viajar gratis.

¿Cómo funciona? Gente de todo el mundo ofrece su casa a viajeros que llegan a su ciudad. Cada red tiene un sistema diferente, pero en general tienes que ponerte en contacto con los “anfitriones” y ellos te dicen si puedes alojarte en su casa o no. En algunas redes es obligatorio que tú también pongas tu casa a disposición de otros viajeros. Y no sólo en alojamiento queda la cosa, también puedes organizar viajes en coche con gente que viaja a tu mismo destino.

¿Cuáles son las ventajas de viajar de esta forma? La ventaja número una está bastante clara: viajar sin gastar nada en términos de alojamiento. Pero además, también tienes que tener en cuenta otros factores. Conocerás gente abierta y multicultural que te explicará los mejores lugares para visitar, las tradiciones, los sitios para salir de fiesta, para comer, etc. Y es que si quieres sumergirte en otra cultura, ¿qué puede ser mejor que alojarte en casa de alguien que viva allí?

¿Dónde encontrar estos “viajes”? A continuación os dejamos una enumeración con las redes sociales de viajes más populares de la red:


1. Couchsurfing: Una de las que cuenta con más miembros, casi 400.000 en todo el mundo. Una red ideal para organizar tus viajes a tierras desconocidas y conseguir alojamiento.

2. Shareling: Con el fin de reducir costes de transporte y actuar de manera sostenible con el medioambiente, en esta red podrás organizar viajes con gente que va al mismo sitio que tu de vacaciones.


3. Hospitality Club: La red de la hospitalidad. Aquí puedes encontrar alojamiento gratis o gente dispuesta a enseñarte su ciudad. Sin duda, una manera estupenda de conocer gente.

Si no tienes mucho presupuesto, eres atrevido, abierto y te gusta conocer gente tanto como viajar esta es la mejor manera de recorrer el mundo. Elige tu red social, date de alta y… ¡comienza el viaje!

Vía: 3 Viajes

Argentina: Entre Rios a todo lujo, entre el río y las lomadas

El toc-toc del pájaro carpintero impregna la atmósfera del parque de la estancia Las Colas, cerca de Gualeguay, Entre Ríos. El oído se agudiza y la vista busca entre álamos, palmeras, araucarias y robles, hasta dar con el responsable del sonido. Es media mañana y, desde los cómodos sillones de la galería descubierta del casco, el paisaje campestre invita a bajar las pulsaciones.

Es el primer contacto con este campo de 2.500 hectáreas, ubicado a dos horas de la ciudad de Buenos Aires. La casona de estilo renacentista casi no se distingue desde la ruta 11. Pero aparece, imponente, entre una variada arboleda, luego de recorrer mil metros por un camino de tierra.

Los anfitriones, Marta y Mario, reciben a los recién llegados y enseguida desaparecen entre bambalinas, para que la sensación de estar "como en casa" sea aún mayor. La maciza puerta de entrada da paso al hall y al comedor, con hogar a leña y piso de pinotea. En sus dos plantas, Las Colas tiene siete habitaciones, con una decoración austera pero pintoresca, aire acondicionado, camas cómodas y baños enormes.

Además del comedor, en el casco hay un living, mesa de juegos y biblioteca. El piso superior es luminoso, con ventanales que dan al parque, pisos de madera, muebles antiguos y reproducciones de Molina Campos.

Actividades y buena mesa

Luego de una primera recorrida, la galería, con piso de cerámicas blancas y negras, como un tablero de ajedrez, se lleva los elogios. A las virtudes de ese rincón de la casa se suma la picada de fiambres y quesos caseros. El almuerzo suele servirse en el comedor, pero, a pedido de los visitantes, el asado puede ser disfrutado en la galería.

El reposo después de la comida es un paso obligado que se repetirá durante toda la estadía. Los platos son caseros, abundantes y deliciosos, gracias a las manos de Marta y de Mario, en su rol de experimentado asador.

En Las Colas, ninguna actividad está programada. Hay mucho para elegir: canchas de tenis y fútbol, piscina, bicicletas y juegos infantiles. Durante la tarde, los caballos están ensillados y listos para largarse a una cabalgata por el campo. Empiezan a andar un rato con desgano, antes de entrar en ritmo, mientras varias bandadas de pájaros aparecen en el cielo en perfecta formación.

Enfrente de la caballeriza, un museo de antigüedades guarda máquinas agrícolas y carruajes de época. Para saber el porqué del nombre de la estancia, hay que remontarse a 1904, cuando Juan Mihura compró el campo de 6 mil hectáreas originales y cuyo dibujo en el plano semejaba un animal. La fracción donde está el casco era "la cola" del campo. Por una deformación a través de los años, el lugar pasó a ser conocido como "Las Colas". La estancia tuvo varios dueños y huéspedes famosos, como el ex presidente Marcelo Torcuato de Alvear.

La merienda en la galería se extiende entre charlas, mate, porciones de pasta frola y pan casero. Casi sin advertirlo, llega la noche y los bichitos de luz asoman como diminutos faros en la oscuridad del parque. Un rato después llegan los ñoquis a la bolognesa de Marta: el premeditado plan de descansar y comer rico se cumple a la perfección. Al día siguiente habrá tiempo para una caminata y un paseo en carro, con la infaltable foto delante de la casona.

27 mayo 2009

En la morada de los cóndores

La reserva natural Quebrada de los Cóndores es uno de esos lugares recónditos y poco conocidos que hacen de La Rioja un lugar sorprendente. Allí, en el puesto rural Santa Cruz de la Sierra, se ofrece alojamiento y cabalgatas a una espectacular saliente montañosa próxima a la morada de un centenar de cóndores que planean a metros del visitante. Si la estadía en Santa Cruz de la Sierra es de dos o tres días, el avistaje se puede combinar con paseos por circuitos alternativos, como la visita a pinturas rupestres y pesca de truchas en unos piletones naturales de agua cristalina.

El viaje a Quebrada de los Cóndores se realiza en vehículos doble tracción, y parte desde Tama -un pueblito ubicado a 180 kilómetros de la ciudad de La Rioja- con rumbo a Sierra de Los Quinteros.

Esta extraña y sorprendente serranía de rocas de granito -cubiertas de pastizales, pequeñas quebradas y cactos en flor- protege al 80 por ciento de esta comunidad de cóndores andinos, formada por 150 ejemplares. Una especie que en todo el continente está al borde de la extinción.

Por un camino de cornisa

El camino, que dura aproximadamente tres horas, asciende con suavidad por algunas cornisas de la quebrada hasta llegar a los altos de una meseta. Allí está el puesto rural de Santa Cruz de la Sierra, una posta para alcanzar la Quebrada de los Cóndores. La cordialidad y la hospitalidad de José de la Vega, quien recibe con silencioso entusiasmo, es una de las más gratas impresiones que se lleva el visitante.

La posada está preparada para brindar alojamiento a diez personas en habitaciones dobles provistas de baño privado, y cuenta con un comedor rústico donde la comida es en sí misma un verdadero motivo que justifica el viaje. Entre las delicias de la cocina riojana se sirven cazuela de gallina, cabrito al horno de barro, locro, empanadas, puchero de cabra y frutas silvestres cosechadas in situ por el mismo visitante.

También suelen realizarse fogones criollos, en los que los baqueanos narran con mucha calma y entusiasmo la rutina de la vida en este lugar.

Antes de partir, un sol radiante augura que la excursión que comienza con una caminata hasta el lugar donde nos esperan los caballos, superará las expectativas más ambiciosas.

Desde el mirador

La cabalgata que se avecina dura un poco más de hora y media; ese es el tiempo necesario para atravesar los cuatro kilómetros hasta el mirador natural de la Quebrada de los Cóndores.

El ascenso es lento y hay que hacerlo con mucha precaución, dada la evidente dificultad de este terreno. El recorrido sortea pequeños arroyos y nacimientos de vertientes que brotan entre las inmensas rocas de granito, hasta llegar al desfiladero que conduce al "Mirador de los Cóndores", un gigantesco peñasco que sobresale del acantilado unos tres o cuatro metros, a más de 1.800 de altura sobre el nivel del mar.

Después de transitar una angosta huella serpenteando la montaña, se accede a la cima de esta saliente que domina el paisaje. Desde allí la panorámica es conmovedora: se divisan hileras de montañas cubiertas de verde, varios riachuelos que marcan un trazo profundo entre las quebradas y el camino hasta la posta.

La abrumadora presencia del acantilado, escogido por estos reyes del aire para establecer su morada, causa un poco de impresión. Tal vez por ello, desarrollaron la capacidad de vivir en estas inmensas y recónditas montañas, cuyos recovecos y pequeños relieves sirven para constituir y proteger sus nidos.

Encuentro cercano

La escena es tan espectacular que, absortos el paisaje, en un primer momento no percibimos que más de cuarenta cóndores planean sigilosos a pocos metros de nuestras cabezas. Pero el encuentro es hipnótico y emocionante; pareciera que los cóndores están tan asombrados por nuestra presencia como nosotros por la de ellos.

Así, como en un ritual silencioso, permanecemos sentados en la cima de la montaña durante más de dos horas, viendo cómo las aves pasan una y otra vez, en círculos y en línea recta, hasta esconderse en sus nidos, entre las fisuras de las rocas.

Al emprender el regreso es cuando nos damos plena cuenta del efímero pero mágico momento que acabamos de disfrutar en la Quebrada de los Cóndores. Por el oeste, el sol se empieza a esconder entre una cortina de nubes, mientras el aire puro y la brisa silban suavemente, como en señal de despedida.

Reloj de agua para viaje

No lleva baterías.
No consume electricidad.
No contamina.
Es pequeño, portátil, liviano, útil y funciona con agua.

Sí, ya sé que hoy por hoy pocos llevan un reloj alarma cuando salen de viaje. Los teléfonos móviles, PDAs y hasta las videoconsolas nos pueden despertar a tiempo para no perder el avión.

¡ Pero no me dirán que no es precioso !

Además, me parece el una idea brillantemente sostenible. Todo lo qua hay que hacer para que este relojito funcione es llenalo con agua con unas gotas de jugo de limón (!).

Los electrodos toman la energía del agua (¿algún voluntario que nos explique cómo ?) que sólo es necesario cambiar muy de tanto en tanto, y agregar un poco de jugo de limón cada 5 a 7 semanas. Tiene además una memoria que te cuenta cuándo fue la última vez que lo cargaste de H2O.

Es de Bedol donde también tienen todo tipo de objetos eco-friendly incluyendo bolsos y varios modelos de relojes de viaje, radios y estaciones meteorológicas portátiles. Pero este chiquitín me pareció una joyita de diseño verde. Cuesta 16 dólares.

¿El plástico con que parece estar hecho, será reciclado?

Via: elproximoviaje

La Habana: una ciudad inolvidable

Visitar Cuba es asistir a un momento histórico. Siempre. Es una cualidad de Cuba. En estos días que abren todas las puertas a un nuevo tiempo, el turista es testigo de una restauración impactante. "Recuerda Cuba", nos dicen los carteles desde que ponemos un pie en tierra de Martí. Recuerda los hoteles fastuosos, aquellos automóviles espléndidos que rodaban en los 50, el ron duro, el humo de los habanos y las mulatas deslumbrantes. Recuerda aquella música casera y prodigiosa, los cubanos de amistad irresistible. Recuerda el mar como un brillante espejo de jade, las arenas finas, las palmeras soñolientas y el cielo intacto. No es un nuevo perfil, es algo que nunca dejó de ser Cuba.

Recuerda el formidable Hotel Nacional, cíclope arquitectónico del Caribe. Nos impresiona su tamaño cuando nos acercamos y en el lobby sentiremos la presencia de los potentados que vestían trajes perfectos y perdían fortunas en el casino. No nos asombraría que en el ascensor que nos lleva a nuestra habitación Nat King Cole les haga un chiste a los duques de Windsor. Frank Sinatra tomaría un mojito mirando el mar desde los inmensos sillones de reyes en unas galerías frescas junto a un jardín opulento y ahora estamos sentados allí, sintiendo el bienestar del mismo mojito.

Los jardines acaban en una avenida por la que marchan con parsimonia unos coches magníficos. A los habaneros siempre les gustó la buena vida. Usaban esos autos formidables, un Dodge King Way 57, un Cadillac Serie 62 modelo 55, pero con la Revolución se frenó la compra de modelos actualizados, de modo que aquellos se volvieron hierros viejos. Sin embargo, la nobleza que los preservó los ha convertido en clásicos. No habrá forma de que nos saquen de esta isla sin habernos trepado a una de esas joyas, destellos de un pasado que no ha de volver.

¿Nostalgia? En Cuba la nostalgia es un mal que se cura con fiesta. Nos escaparemos del tour y conoceremos a alguien que nos invitará al Café Habana, temático de aquella gloriosa posguerra. Justo en el momento en que estemos a punto de extrañar, sonará un estrépito de trompetas y tumbadoras que nos harán olvidar todo. Los deseos hay que dárselos en vida: saldremos y nos treparemos a un Ford Sunliner convertible del 54, rojo como una cereza intergaláctica, y corriendo por el Malecón sentiremos el aire fresco y dulzón del océano y reiremos y terminaremos en el Tropicana, donde el show estará haciendo reventar la noche. Allí acabaremos de recordar aquella Cuba a puro ron, habanos, la mejor música del mundo y las mujeres más consistentes que ha dado la raza.

Habana Vieja y remozada

El emblema de la Restauración es La Habana Vieja y el Malecón, en todo su recorrido frente al mar. La Habana Vieja es el centro histórico donde hace 500 años se erigieron la Catedral y su plaza, la plaza de Armas y los antiguos palacios, moriscos, barrocos. Resistieron cinco siglos las mansiones, los portales empedrados y los estrechos callejones adoquinados que conducen a las cinco plazas. Es un pequeño barrio que concentra 242 manzanas y unos 3.500 edificios habitados por 70.000 habaneros.

Igual que los autos, La Habana vieja y sus edificios, los más señoriales del Caribe, estuvieron a punto de caerse a pedazos pero hoy son remozados para gloria de la arquitectura y declaración de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO mediante. Los trabajos comenzaron en 1994 y dicen que llevarán aún muchos años, pero ver en su segundo esplendor el edificio Emilio Bacardí, el Gómez Vila y la antigua Lonja del Comercio, amerita el viaje.

Nos vamos a caminar por la reflorecida Calle de los Mercaderes. Todo es incitante. A unas mujeres que crearon una cooperativa para vender lo que siempre hicieron les compramos un vestido al crochet por 25 dólares, entramos al Mercado de Oriente, a la Librería Boloña, al Café Columnata. Entramos a todas partes, ¡Cuba es nuestra! Dimitri Camejón, hijo de un mecánico que una vez tuvo una vida en Rusia, nos hace sentir en casa dándonos charla en su pequeña galería de arte. Nos podríamos quedar allí toda la vida, pero el mismo Dimitri nos lleva a un local de artesanías para que compremos un reluciente cangrejo de madera por tres dólares. Por la calle andan los niños con sus uniformes bordó y blanco de la escuela, riendo a carcajadas y sus maestras retándolos, y luego riendo ellas también, la gente que charla de balcón a balcón, los tres hombres que arreglan un auto, el ejército de mujeres y hombres vestidos con el overol de la Restauración. En cada cuadra se están refaccionando tres, cuatro antiguas mansiones y cada dos cuadras hay un taller donde se reúnen los trabajadores.

Sabemos que serán unos días muy especiales aquellos en que nos alojamos en un hotel de la Restauración en 2009. Son una veintena y en ellos la atención a los turistas tiene su mayor concentración. Salimos de la Calle de los Mercaderes y a media cuadra, por la Calle Teniente Rey entramos al Hostal Los Frailes. Los botones y las recepcionistas nos recibirán vestidos de monjes y una vez adentro, nos atrapará un patio mágico que contiene la luz que emanan las plantas, la frescura íntima de la humedad de los musgos de siempre, un perfume de helechos y jazmines y el aire que alegran las voces de los chicos. De esos edificios recuperados de la carcoma y los huracanes rebrota un pasado que es el de Cuba pero que también es el nuestro.

Nos hemos emocionado con "Por quién doblan las campanas", y andando por la Calle de los Mercaderes, allí está, en la esquina con la Calle del Obispo, el Hotel Ambos Mundos, el lugar donde fue escrita. Y está la habitación que siempre ocupó Hemingway, convertida en un pequeño museo. No nos privamos de ir a sus bares preferidos, la Bodeguita del Medio y La Floridita, donde dejaremos que el tiempo se nos escurra. Como en todas partes, allí también hay cubanos con quienes hablar, del Che, de lo malo de la Revolución, de Elián, de Raúl, del Bloqueo, de lo prodigioso de la Revolución, de Diego, de los milagros de la medicina cubana, de Fidel. Nunca se detiene la charla en La Habana Vieja.

Abandonados a la placidez de la tarde que huye en secreto, nos sumergimos en los libros de una feria que rodea una plaza. Abrazados como a un tesoro perdido de una primera edición de Los fundadores del alba, que ganó el premio Casa de las Américas en 1969, entramos al restaurante La Mina para comer un plato de ajiaco criollo al que era aficionado Julio Cortázar.

Entre las mesas al aire libre andan dos pavos reales y el espacio está embriagado de la música que toca la orquesta. Uno cae en la cuenta de que en cada bar, en cada restaurante, en los lobbies de los hoteles y en las plazas, hay orquestas tan buenas que, si la más humilde viniera a nuestra ciudad, daría un concierto en uno de los teatros principales y pagaríamos una suma importante para oírla en vivo.

La Habana es la primera entrada a la isla turística; la segunda es la forma más placentera del paraíso silvestre: las playas en que se unen la isla y el mar. En Varadero la Restauración del Caribe que comenzó cuando Cuba se restituyó para el gran turismo internacional, continúa construyendo hoteles e instalando servicios.

23 mayo 2009

Santiago de Chile, “el legado inca”

La zona de providencia es otro de los lugares de copas y diversión, sobre todo para los trabajadores y turistas. Una de sitios más de moda es la zona de Nuñoa, con locales modernos y a también locales donde disfrutar de una copa tranquilamente.

La edad mínima para consumir alcohol es de 18 años, no hay una etiqueta de vestimenta preestablecida aunque algunos locales suelen exigir vestimenta un poco elegante para entrar. La mayoría de los locales no cobran entrada exceptuando algunas discotecas que cobran un precio mínimo por la entrada.

La ciudad dispone de un casino donde poder realizar sus apuestas. Hay que ser mayor de edad y vestir elegantemente. Para los extranjeros es requerido el pasaporte para el acceso. El Casino Viña del Mar es el más conocido de la ciudad.

Para escuchar música en directo puede ir hasta el Boomerang Pub, en la calle General Holley 2285 o al Santiago Jazz Club para escuchar artistas locales e internacionales. Y para ver como se vive una tradición española en otro país puede ir a El Tablao, donde podrá disfrutar de espectáculos de flamenco en directo.

Y para los más pequeños (y los no tanto) Santiago de Chile posee un gran parque de atracciones, Fantasilandia, único en su tipo en toda América latina. Con más de 8 hectáreas de terreno y que recibe más de un millón de visitas anualmente.

Y ya como actividad más relajada siempre podrá ir hasta el Parque Metropolitano, el parque más grande de Chile y uno de los más grandes del mundo. Con unas infraestructuras adaptadas para todo el mundo, zona de pic-nic, piscinas, ludotecas, miradores, senderos para pasear y hasta un zoológico.

Indudablemente Santiago de Chile es un lugar que suele pasar desapercibido en las agendas de los viajeros pero que esconde muchas sorpresas que están esperando a ser descubiertas.

Via: actualidadviajes

Nuevo sistema de seguridad aeroportuario capaz de “leer” nuestra mente

Cada vez es mayor el número de aeropuertos que incrementan su tecnología con el objeto de optimizar las medidas de seguridad contra el terrorismo y ofrecer mejores servicios a los pasajeros que transitan por las terminales aéreas.

Tal es el caso de un nuevo dispositivo que se llama MALINTENT que se encuentra en fase experimental en Estados Unidos y que según ha trascendido se trata de un escáner que podría “leer la mente” de los turistas.

Claro que en realidad no es capaz de meterse en nuestros pensamientos sino que el flamante aparato detecta la temperatura corporal, el pulso y mediante un micro escáner facial lee los movimientos de los músculos de la cara, con lo cual se detecta si la persona se encuentra atravesando una situación de tensión lo que la colocaría automáticamente en bajo sospecha.

Aunque ya se ha probado con algunos voluntarios y al parecer el sistema necesita de algunas mejoras, de comprobar su funcionalidad y efectividad se utilizaría en otros ámbitos donde se congrega un gran número de personas como por ejemplo centro comerciales y también estadios de fútbol.

Por supuesto que no han faltado las críticas hacia el MALINTENT que ha generado la polémica de si se trata de una tecnología que viola la privacidad de las personas. En fin, no se puede conformar a todo el mundo.

Vía: 20 Minutos

El restaurante del futuro


En Ámsterdam existe un restaurante muy especial, ya que se trata de un verdadero laboratorio: se lo llama El Restaurante del Futuro. Lo que lo hace tan particular es que mientras comemos, científicos estudian diferentes cosas utilizando a los comensales como conejillos de indias, por ejemplo, qué nos motiva a elegir entre ciertos platos en detrimento de otros.

El Restaurante del Futuro tiene por copropietaria a la Universidad de Wageningen, y a través de varias cámaras de vídeo estudian el comportamiento de las personas a la hora de comer, para luego elaborar conclusiones y conocer más profundamente estos mecanismos.

Por lo demás, es como cualquier cafetería de las modernas, con suaves luces, grandes ventanales y variadas mesas de buffet donde servirnos lo que más nos guste. Sólo que para servirnos debemos completar un formulario. Luego nos pesan en la caja registradora de una forma muy discreta, y finalmente un empleado se fija cuánto dejamos en el plato y qué alimentos no comimos – o si comimos todo. Todo queda registrado para uso científico.

Vía: Npr


21 mayo 2009

Los vuelos del futuro serán a bordo del A2 Match 5 de Reaction Engines

La aeronave más hipersónica de la aviación civil – que alcanzará la velocidad Match 5, cinco veces la velocidad del sonido –, ya se encuentra en fase avanzada. El LAPCAT A2 de Reaction Engines Ltd. es el avión que cambiará para siempre la forma de viajar.

Se lo reconoce como el sustituto del Concorde y su tecnología espacial denominada LAPCAT – Long-Term Advanced Propulsion Concepts and Technologies – es una tecnología espacial que permitirá por ejemplo, que vayamos desde Europa a Australia en sólo 4 horas, muchísimo menos que las 22 horas de vuelo que necesitamos en la actualidad.

La segunda fotografía muestra la comparación con un Airbus 380, el mayor avión de pasajeros del que disponemos. Lo bueno es que será muy limpio ya que utilizará hidrógeno líquido de combustible. El precio del billete rondará los 6.500 euros.

Fíjense el detalle de que no tiene ventanas, ya que a tan altísima velocidad es algo inútil.

Se estima que las pruebas se realicen en 2012, aunque faltarán un par de décadas hasta que se algo habitual volar en este avión.

Vía: Embelezzia

Gripe porcina y el futuro del turismo mundial

Las noticias sobre la epidemia de gripe / influenza porcina ya no son tan omnipresentes en los medios. A medida que la difusión de la enfermedad se ha mostrado al menos como lenta, ya no hay tantos titulares en los diarios y canales de noticias. Aquí comienza la parte más ardua del asunto. A los medios los temas estructurales no les importan demasiado; el aparato periodístico siempre se ha orientado a los hechos puntuales y tiene serias deficiencias cuando hay que comenzar a cubrir procesos de mediano y largo plazo.

Sé que algunos van a decir que la cobertura que se dio al tema de la gripe porcina fue muy sensacionalista, y no les falta razón. Pero, más allá de las opiniones, hay consecuencias apreciables en el campo del turismo. Por ahora, las principales se dan en México. La tasa de ocupación hotelera ha caído más de un 50%, aunque los porcentajes varían de acuerdo a la fuente que revisemos. Y eso ha afectado incluso a las zonas más turísticas en el sur de México, donde no se han dado casos. El panorama, de todas maneras, debería mejorar en las próximas semanas, a medidas que las alertas sanitarias se relajen. De todos modos, es muy evidente que el impacto sobre el sector turístico mexicano ya es demasiado importante, y este año los números van a dar muy mal. Para peor, la crisis financiera internacional hace poco factible una rápida recuperación de los números del sector.

¿Pero qué pasa con el resto del mundo? Un estudio presentado la semana pasada en una conferencia sobre turismo en Florianópolis, Brasil, marca números particularmente catastróficos. De acuerdo a John Walker, de la consultora Oxford Economics, en el caso de darse una epidemia de alcances globales, la caída en el PBI mundial sería de 2,2 billones de dólares (sí, 2,2 trillions en el original en inglés). Los números sólo adquieren sentido en un contexto de caída catastrófica de la cantidad de viajeros internacionales; alrededor del 60%. El sector turístico tendría un rojo de 620 mil millones de dólares; lo que falta hasta los 2,2 billones de dólares se explica por el descenso de los ingresos en las actividades relacionadas con la llegada de turistas.

Si tomamos en cuenta que en la última semana la cantidad de alertas relacionadas con el tema de la gripe porcina ha caído, los números aparecen como demasiado catastróficos. Si tomamos un alerta similar, como la epidemia de SARS en el sudeste asiático, las pérdidas fueron de 25 mil millones de dólares, con caídas muy significativas en la cantidad de viajeros que llegaron en 2003 a China y Tailandia, entre otras naciones.

Lo cierto es que no parece que nos encontremos, en el corto plazo, con un escenario tan catastrófico. De hecho, la caída en el turismo internacional tiene sus raíces en las dificultades financieras antes que en el miedo a la gripe porcina.

Más en Strait Times y TravelMole. La foto que abre la entrada fue tomada en la ciudad de México por Eneas y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

Via: blogdeviajes

Perú, Bolivia y Argentina se unen para promocionar rutas precolombinas

El continente americano tiene una historia de siglos antes de la llegada del hombre europeo. En la región que comparten en común Argentina, Bolivia y Perú son muchos los caminos que eran usados por los incas antes de la conquista, o bien eran las rutas del mercado colonial. Redescubrirlos no sólo es una excelente forma de encontrarse con los mejores paisajes, sino también una verdadera clase de Historia.

Es por ello que municipios pertenecientes a estos tres países sudamericanos se han unido para promocionar las rutas prehispánicas y coloniales, además de capacitar a los guías para recorrerlas.

“Se debe recorrer y restaurar las antiguas rutas utilizadas por nuestros antepasados, las que existían antes de la llegada de los españoles, pero también las rutas abiertas en tiempo de la colonia para que sean promovidas como circuitos turísticos”, afirmó el prefecto de La Paz, Pablo Ramos.

El objetivo del proyecto es cuidar el medio ambiente, contribuir a la restauración de sitios históricos y promover el turismo multidestino.

Vía: mensajero Web

19 mayo 2009

Reinventando el tango en Buenos Aires

A veces los tópicos evolucionan renaciendo y readaptándose a los nuevos tiempos. ¿Es posible hacer algo nuevo con un clásico tan absolutamente arraigado en el imaginario colectivo como el tango? Sin duda la respuesta es afirmativa. La ciudad de Buenos Aires está repleta de tangerías de toda la vida que, sabiendo del gran interés que el fenómeno causa entre los turistas se han puesto manos a la obra para versionar uno de los bailes más famosos del mundo sin perder su esencia. Asistir en directo a un espectáculo de tal belleza es algo que ningún turista quiere perderse. El alma se vuelve un poco más porteña a medida que el juego de luces, música y arte se va adentrando en nuestra retina.

Nuevos personaje, nuevos escenarios y nuevas historias pero la misma pasión de antaño. Si quieres vivir el tango en estado puro tus pies deben dirigirse, sin duda, a uno de los barrios más famosos e interesantes de la ciudad. El barrio Recoleta entusiasma a cuantos lo pisan por primera vez. Allí será fácil encontrar a cada paso un local que permita pasar una noche de tango inolvidable.

Podrás elegir entre un gran número de shows, muchos de ellos acompañados de un menú delicioso. Para cenar en un ambiente como este nada mejor que la carne argentina acompañada de otros productos de la tierra. Del mismo modo existen en la ciudad porteña una amplia gama de salones en los que es posible dar algunas clases de tango.

Los argentinos suelen reunirse para practicar y perfeccionar sus pasos mientras se divierten. Quizás sea una buena idea iniciarte en la disciplina antes de abandonar el país. A tu vuelta podrás apuntarte en tu ciudad a algún taller que te permita seguir soñando en clave de tango. Si tienes oportunidad seguro que repites aventura. No es fácil olvidar Buenos Aires.

Via: sobreturismo

Tripwolf ya habla español

Siempre es grato dar la bienvenida a espacios en internet dedicados al mercado hispanohablante. En este caso se trata de un recurso para confeccionar tu propia guía de viajes, descargárte el PDF de tu ruta y llevártela contigo: Tripwolf.

Un lugar de encuentro donde hallaremos información, guías, una comunidad de viajeros, blogs, etc. Lo que se dice un recurso generado por la experiencia de profesionales pero que incluye, además, el agregado de la voz de los viajeros.

Hay espacio reservado para subir comentarios, una reseña del lugar que acabas de visitar, tus mejores fotos y hasta vídeos. Una fuente de información para preparar nuestra próxima salida aprendiendo de la experiencia de los demás.

Tripwolf nació hace muy poco tiempo, y ya cuenta con 20.000 miembros activos. Está disponible en alemán, inglés, francés e iItaliano y se acerca ahora al público hispanohablante, sabiendo lo mucho que nos gusta viajar y compartir.

Le damos la bienvenida y nos daremos una vuelta por allí, mas de una vez.

Via: diariodelviajero

Argentina: 48 horas en Puerto Madryn

El mar planchado y celeste deslumbró a los primeros 157 colonos galeses que llegaron a la costa norte de Chubut en 1865. Dos meses de supervivencia en ese páramo de estepa recortado en la playa fueron suficientes para que los pioneros sentaran las bases de Puerto Madryn. Mientras la ciudad crecía lentamente, frente a sus ojos estallaba un espectáculo único que les regalaba la naturaleza en el océano: las piruetas de las ballenas y sus ballenatos en medio de multitudinarias colonias de pingüinos, orcas, toninas, lobos y elefantes marinos.

La instalación de la fábrica de aluminio Aluar en 1972 generó una explosión demográfica. Madryn fue reinventada y su pulso cambió de ritmo. La pesca, los negocios, la gastronomía y el turismo se transformaron en los motores que sustentan el crecimiento. Esta agenda de 48 horas sugiere hitos urbanos y regionales, una ruta tentativa para apreciar una escenografía multicolor.

PRIMER DIA

8:00 Cielo limpio, brisa suave y sol a pleno. Amaneció a pedir de los turistas, que desandan el Paseo Costanero extasiados con el mar. El desayuno de tostadas, queso crema, mermeladas, café y licuado en el parador Vernardino se torna más agradable desde los ventanales copados por el Atlántico, en el que resaltan inmóviles enormes buques y barcazas amarillas de pescadores artesanales.

9:00 Es tal el entusiasmo por el pejerrey, que los pescadores apostados con sus cañas a los costados del muelle Piedrabuena no reparan en la salida a escena de las primeras ballenas de la temporada. Visitantes de inequívocas facciones europeas corren los 800 metros de largo del brazo de hormigón extendido en el mar, para llevarse de muestra -al menos- la imagen digital de una cola, el lomo o la cortina de agua que levantan los saltos de cada ejemplar de la variedad franca austral.

10:00 Antes de procurar la confianza de cualquier especie marina o voladora, conviene nutrirse de información de primera mano en el Museo Oceanográfico de Ciencias Naturales. Puede considerarse la posta obligada para aspirar a distinguir entre decenas de tipos de aves, peces y cetáceos.

11:00 Rumbo a Península Valdés, la propuesta de la familia de pescadores artesanales De Francesco obliga a adelantar el horario razonable para almorzar. En el restaurante Mariscos del Atlántico -en el Club Náutico Atlántico Sud-, la falta de apetito sucumbe ante un suculento plato de vieiras gratinadas y una paella de mariscos, rebajada con un glorioso tinto cabernet sauvignon.

13:00 Desde el mirador del Centro de Visitantes del Area Natural Protegida Península Valdés (se ingresa pagando $ 14), un telescopio apunta hacia un montículo, que parece temblar en el agua helada del océano. Es la Isla de los Pájaros, poblada de aves que planean sobre el terreno minúsculo y enseguida se posan sobre el primer claro que encuentran.

14:00 A 2 km de la playa de Puerto Pirámide, las ballenas se agazapan bajo el mar agitado, a la espera de los turistas, que parecen empujar con la ansiedad los tractores que arrastran las embarcaciones desde la playa hasta la orilla.

15:00 A 80 km, en Punta Norte, la orilla está copada por los lobos marinos, atentos a sus harenes y crías y con un ojo puesto en el más allá, implorando no cruzarse con una orca, su temible depredador.

16:00 Tierra adentro, la península refleja la aridez de la meseta patagónica. Sólo maras, guanacos, reptiles, choiques y águilas se sienten a sus anchas entre las plantas arbustivas. Al final de un camino de ripio de 25 km que envuelve en polvo las combis y camionetas, en Caleta Valdés resurge la fauna costera. Elefantes marinos se asolean a los bostezos sobre la playa de piedras, bajo los vuelos rasantes de cormoranes y ostreras y empapados por la marea alta.

17:00 Para volver a asomarse al mundo moderno, hay que tomar distancia de ese santuario de la naturaleza, volver a atravesar el istmo de 7 km de ancho y recién en El Doradillo encontrar un esbozo de Madryn. Chalés y cabañas de última generación interrumpen la monotonía de la estepa desolada, de cara al mar y sus habitantes naturales.

19:00 La tarde se va irremediablemente. Desde la espectacular panorámica del montículo que sostiene el Monumento al Indio Tehuelche, tonalidades ocres y anaranjadas funden la ciudad y el mar en un sólo cuadro. El esbozo de una pintura magistral.

20:00 La sala de arte Espacio Real permite, precisamente, comprobar de qué manera el entorno inspira y condiciona las obras de los artistas locales. Los cuadros decoran la galería, donde también se lucen diseños de vanguardia de creadores de moda.

21:00 La cartelera señala que me encuentro en el lugar indicado a la hora precisa: está por comenzar un recital del dúo Welsh-Argentine Guitar (que integran el galés Adam Khan y el argentino Luis Oriaz Diz) y también se anuncian un ciclo de músicos independientes y danzas a cargo de bailarines amateur, organizado por la Casa de la Cultura.

23:00 También es arte mayor la especialidad de Angel Silveira, chef del restaurante Los Colonos: un abadejo con champignon, cebolla, tomate, crema, hierbas aromáticas y mariscos. Para completar su magistral obra, sirve el postre Mar y Cordillera (mousse de chocolate y salsa de frutos rojos).

01:00 Un paseo por la costanera corona una jornada por demás relajada. Es hora de pesca nocturna y el mar brilla con las luces de los barcos, que titilan cruzados en haces con el fulgor de los edificios costeros.

SEGUNDO DIA

08:00 Desayuno en un ámbito de silencio, todo un hallazgo en el pub Margarita. Su fama se asocia con la noche, los tragos y la música, que marcan el ruidoso lugar de encuentro de vecinos y turistas.

09:00 En La Loma, al sur de Madryn, se conservan siete cuevas que perforaron los galeses adelantados para constituir su primera morada lejos de su terruño. Desempleados por el cierre de las minas de carbón en su país, llegaron aquí en el barco "La Mimosa" hace 144 años.

10:00 La impronta galesa resurge en el diseño de una construcción de madera, sostenida sobre un acantilado. En realidad, el Ecocentro no es más que otro anzuelo para refrendar el vínculo con el mar y, de paso, instruirse a través de una visita guiada por científicos y naturalistas, expertos conocedores de toda esta región luminosa.

12:00 Improviso a las apuradas una vianda de hamburguesa casera con pan de sésamo y cerveza artesanal en Mr. Jones. El almuerzo en el minibús viene bien camino al puerto de Rawson, punto de partida del avistaje en gomón de toninas overas. Media docena de espigadas toninas se dignan a mostrarse seguido a babor y estribor.

15:00 El circuito paleontológico de Trelew vincula el yacimiento de Bryn Gwyn con el Museo Feruglio, que exibe réplicas de dinosaurios del Triásico y el Jurásico.

17:00 La milenaria cultura galesa aporta un toque de distinción en Gaiman. Sobrias y pulcras, las casas de té llenan los ojos y el estómago con té, tortas y panes caseros y dulces de fruta fina.

20:00 De regreso en Madryn, las casas históricas del norte sugieren un recorrido que escapa a los paseos más publicitados. Construcciones de chapa y madera rodean el Chalet Pujol, en pie desde 1917.

22:00 Un cordero asado humea en Antigua Patagonia. Digno preludio de la despedida junto al mar.

09 mayo 2009

Brasil: El Bondinho, en tranvía por Río

Hoy quiero dejar las grandes rutas y los grandes viajes en tren, para recorrer en su hermano pequeño, el tranvía, el interior de una las grandes ciudades sudamericanas, Río de Janeiro. Hablo del pequeño tranvía que, desde hace ya 113 años (que se dice pronto), y día tras día, ha recorrido el centro de la popular ciudad brasileira para incorporarse al mismo corazón de los barrios más pobres de Río. Es el Bondinho, como cariñosamente lo conocen allí los del lugar.

Apelativo simpático con el que lo bautizaron quienes hoy luchan por él, por mantenerlo vivo en la ciudad, por una tradición tan típica como añeja, y tan querida como pueda serla su Pan de Azúcar, sus playas o el Cristo Redentor.

El Bondinho nos llevará desde el centro de la ciudad hasta los barrios altos de Santa Teresa, un lugar en Río que años atrás era el lugar de las clases altas brasileñas. Es una zona de casa antiguas pero muy bellas, de calles adoquinadas y cuestas empinadas. Precisamente estas cuestas son uno de los atractivos de este pequeño viaje en el Bondinho.

Podemos tomar el tranvía en la parada que hay en el centro de la ciudad junto al edificio de Petrobrás. Desde allí iremos ascendiendo al cerro que nos lleva al barrio de Santa Teresa. Hay varias paradas intermedias que están muy bien, como la del Largo de Guimaraes, donde hay varios locales típicos tanto para comer la típic feijoada algo como para comprar artesanía. Además, no os preocupéis si perdéis uno de los trayectos porque sale uno cada 20 minutos, y además, cuesta poco… sólo unos 15 céntimos de euro al cambio. Curiosamente, sin embargo, quienes viajan de pie agarrado al estribo, viajan gratis, por lo que es bastante habitual que el tranvía esté abarrotado por fuera y los asientos estén vacíos.

El encanto de este pequeño tranvía está en que es cuidado y mantenido gratuitamente por los mismos vecinos del barrios. Ellos se encargan de tenerlo funcionando desde hace muchos años, y de hecho, fue el único que no desapareció en los años 60 de Río de Janeiro. Por el amor y el cariño que le profesaban, el Bondinho se ha mantenido tal cual durante años y años, con la misma maquinaria y el mismo tren.

Y es ese mismo cariño el que ha movilizado ahora a todo el barrio en defensa de su Bondinho al que quieren sustituir por uno nuevo.

Os dejo con un video del Bondinho, para que disfrutéis de su viajecito desde vuestro salón…

Argentina: Los hoteles de lujo porteños, más económicos

Ahora, pasarse unos días a lo grande en Buenos Aires será algo un tanto más accesibles. Es que las tarifas en los hoteles de mayor categoría de la ciudad se han ajustado a nuestro favor. Con menos huéspedes, quieren brindar precios que ayuden a remontar la industria.

Es que la crisis ha propiciado una disminución en el número de extranjeros que llegan al país sudamericano, principal mercado consumidor de hotelería de categoría en Buenos Aires. En el primer trimestre del año, llegaron 635.268 extranjeros, un 12,31% menos que en igual período del año anterior, lo que en su momento constituyó el record de 724.463 visitas.


De todos ellos, un 34,38% provino de países limítrofes; el 27,41% arribó desde Europa; el 18,75% de los Estados Unidos y Canadá y un 12.83% llegó de otros países de América.

Ante el descenso en la demanda, las firmas hoteleras han establecido rebajas tarifarias, que implican casi 100 dólares menos que hace uno o dos años atrás: el precio de la habitación hoy promedia los 200 dólares.

Las Cataratas del Iguazú están casi secas

Lamentablemente no es esta la imagen que pueden apreciar los visitantes que en estos días han llegado a las Cataratas del Iguazú. Pues este hermoso paisaje en el que el agua cae con fuerza ha cambiado por un río con poco caudal, caídas de agua que apenas se ven y unas cataratas prácticamente sin agua debido a la sequía que afecta al sur de Brasil y al noroeste de la Argentina.

Es esta una situación que preocupa porque las lluvias se hacen esperar y no sólo afectan a este destino tan visitado por el turismo sino también a la agricultura y la ganadería de la zona.

Pero claro que las esperanzas están puestas en que el otoño sudamericano traiga consigo lluvias que alimenten a los ríos y éstos, a su vez, a las Cataratas y que, así, el turismo pueda apreciarlas en todo su esplendor y no tenga que ser testigo de un triste espectáculo de hilos de agua que se deslizan sin fuerza por los diferentes saltos.

Cabe destacar que, en los primeros cuatro meses de este año el promedio de precipitaciones no alcanzó ni a la mitad del promedio del mismo período del año anterior y que, en algunos sectores, la profundidad del río llegaba a tan sólo 90 centímetros cuando allí deberían haber entre 4 y 5 metros.

Un problema que ya ha afectado a las Cataratas en ocasiones anteriores y que, con las primeras lluvias, pudo solucionarse. Aunque claro que las sequías cada vez más frecuentes son un llamado de atención para todos.

07 mayo 2009

Diez consejos para organizar y disfrutar de un viaje en familia

Los viajes en familia son una gran oportunidad para compartir momentos agradables, de diversión y de relax lejos de casa y de las obligaciones diarias. Es por ello que habrá que organizarlos de la mejor manera eligiendo el destino que se adecue a cada miembro del grupo familiar para que el deleite sea compartido. Así, la consultora de viajes Nuba ha elaborado un decálogo de consejos para preparar un viaje en familia.

De este modo habrá que prestar atención para que ningún detalle pueda arruinar esa escapada tan ansiada, para que todos lo disfruten y para que, luego, el recuerdo de esas vacaciones sea el mejor. Entonces veamos cuáles son esas 10 sugerencias:

Hombres de viaje: consejos sólo para viajeros

Una buena idea para llevar protegidos documentos, cheques y dinero es hacer un pequeño sobre de tela y coserlo al interior de la ropa interior, mejor aún si son del tipo short o boxer.

Las mujeres están acostumbradas a cargar cremas y maquillajes, pero los hombres viajan en general con menos equipaje cosmético y la crema de afeitar siempre ocupa mucho espacio, aparte de venir en tubos o envases generalmente pesados e incómodos para cargar en la maleta de mano. La solución perfecta es reemplazar la crema por un pequeño cepillo de afeitar y el jabón de mano que siempre llevamos. Hacer una espuma con el jabón de tocador y trabajar con ella. Funciona de maravillas.

Muchos hombres están acostumbrados a llevar la billetera en el bolsillo trasero de los pantalones. Una tentación para los ladrones. Es por eso que hay varias técnicas para evitar que nos roben sin necesidad de dejar de llevar la billetera en el lugar habitual. Una idea sería ponerle un pequeño botón al bolsillo cosa de poder reducir la amplitud del mismo. También uno puede preparar especialmente una billetera con billetes pequeños, papeles, tarjetas de hoteles, o viejas, una foto y alguna cosa más de poca importancia. Lo que sí no hay que hacer: poner mucho dinero, documentos u otros papeles importantes en una billetera que esté al alcance de los ladrones: lamentaremos la perdida y puede hacer del resto de nuestro viaje un problema.

Bolivia Tan cerca del cielo

Puedo?, ¿cómo se hace?", le pregunta el estadounidense Kevin al guía que va al mando de la 4x4, antes de tomar unas hojas de coca de la bolsita de nailon, para dar sus primeros pasos en el coqueo, esta tradición tan ancestral como necesaria. Ancestral porque aquí, en Bolivia, todo el mundo lo hace desde siempre, con toda naturalidad. Y necesaria, ahora, porque ayuda a soportar la altura, que para cualquier visitante desprevenido puede ser un problema. A más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, comprendemos por qué a la Bolivia andina algunos le dicen "el techo de América", y otros "el Tíbet sudamericano". En todo este recorrido nunca estaremos por debajo de los 2.700 metros -llegaremos a rozar los 5.000-, y nos sumergiremos en una cultura milenaria, con raíces que se nutren de quechuas y aimaras, las lenguas que todos hablan por aquí.

Pero volvamos a la 4x4, que comienza a internarse en el blanco eterno del salar de Uyuni, el más grande del mundo, con 10 mil millones de toneladas de sal repartidos en nada menos que 12 mil km2. A 3.650 metros más arriba que el mar, es uno de los paisajes más sorprendentes que la mente pueda imaginar: un inmenso, interminable desierto blanco y duro, que las lluvias inundan por sectores provocando espejismos mágicos, con reflejos que confunden suelo, cielo y nubes, aquí tan cercanas. Es también uno de los destinos más visitados de Bolivia, porque aquí todo sorprende; desde el pequeño poblado de Colchani, donde las familias de los trabajadores de la sal venden artesanías -llamitas, ceniceros, cajitas, todo hecho en sal- hasta los hoteles construidos íntegramente con ladrillos de sal y la Isla del Pescado, pedregosa y poblada de cactos, en medio del espejo blanco.

"Es genial, un experto en todo", dice Kevin sobre Vico -el guía, que maneja, cocina, cuenta historias, cambia cubiertas y, como mecánico, auxilia a otras camionetas que hacen el mismo recorrido-, cuando nos trae el almuerzo que acaba de preparar: bifes de llama acompañados de quínoa, verduras y frutas. El reflejo lastima los ojos, pero las fotos no pueden esperar. Luego será tiempo de volver a la camioneta para salir del salar por el otro lado -más de media hora de viaje recto, a buena velocidad- y pasar la noche en un refugio construido con ladrillos de sal -hay paredes, mesas y bancos de sal- en Chuvica, un puñado de casas de adobe a orillas del mar blanco. Luego de la cena, bajo un cielo tapizado de estrellas, con Damiana, Kevin y su novia Aren, el austríaco Lorenz y la chilena Fernanda, buscamos estrellas fugaces: 4 en pocos minutos. Y el frío nos lleva a la cama.

Son las 4 de la mañana cuando Vico golpea la puerta de la habitación del refugio a orillas de Laguna Colorada, en medio del más árido altiplano, de belleza cruda y flamencos andinos. Los seis integrantes de la excursión nos levantamos refunfuñando y salimos al frío de la mañana - aún noche. Se sienten en los huesos los varios grados bajo cero que escarchan pastos y parabrisas. Dos horas más tarde, cuando el sol empieza a asomar entre las montañas, lelga la recompensa: calzarse el traje de baño y correr -hace mucho frío- a la pileta natural con aguas termales que brotan a casi 40° C del volcán Sol de Mañana, a casi 5.000 metros sobre el nivel del mar.

El valle tapizado de casas

A unas 8 horas en tren desde Uyuni está Oruro, ciudad que supo vivir tiempos de gloria por la minería y que hoy es famosa por su multitudinario y alegre Carnaval. Quien no llega en épocas carnavalescas, sin embargo, puede revivir parte de ese espíritu en la calle de La Paz, donde se suceden los talleres en los que mascadores y bordadores confeccionan los coloridos y costosos trajes para Diabladas, Morenadas y demás.

Y de esta calle a La Paz, pero la ciudad, hay unas tres horas de bus y una bienvenida impactante: se atraviesa el populoso barrio de El Alto, que creció hasta transformarse en una ciudad en sí misma, que custodia La Paz desde los cerros que la rodean. Desde allí, la vista es impresionante: una gran olla que se hunde 400 metros hasta el fondo del valle, completamente tapizado de casas color ladrillo, que parecen trepar los cerros. Al fondo, el Illimani, de más de 6.400 metros; abajo, los altos rascacielos que rodean El Prado, la avenida principal de la ciudad, que la atraviesa de lado a lado: en el Norte, La Paz populosa, ruidosa, siempre movediza, con un tránsito caótico e ininterrumpido de minibuses y con interminables y coloridos mercados callejeros. En el Sur, la ciudad elegante, de altos edificios vidriados, camionetas 0 km y prolijos supermercados.

Conviene tomarse con tiempo La Paz; no sólo porque caminarla exige ir parando de tanto en tanto para recuperar el aliento -los 3.600 metros de altura se sienten-, sino porque al segundo o tercer día el viajero se va acostumbrando a los ruidos -bocinas constantes-, a los aromas -se cocina, y mucho, en las veredas-, a la aventura de cruzar calles con autos y buses que no paran ante nada ni nadie, y se permite disfrutar sin reservas de sus joyas: la calle Linares, con sus mercados de artesanías y brujerías, la colonial calle Jaén y sus museos, la iglesia de San Francisco y los puestos de flores, o la plaza Murillo, con el Palacio Quemado -casa de gobierno- y la Legislatura.

La isla de las escaleras

Pero a sólo tres horas de bus está Copacabana, a orillas del lago Titicaca. En el lago navegable más alto del mundo -a 3.800 metros sobre el nivel del mar-, tomamos la lancha a Isla del Sol, que supo ser centro ceremonial de los incas y hoy está habitada por comunidades indígenas que ofrecen alojamiento -hay varios hostales muy bien puestos-, restaurantes y bares. Las cholas tejen y venden sus artes a los lados de la Escalinata de Yumani -nombre de una de las comunidades de la isla-. Casi 200 escalones de piedra preincaicos, que trepan hasta la cima de la isla, desde donde el paisaje -y el esfuerzo- dejan sin aliento. En toda la isla se preservan las milenarias terrazas de cultivo que, aún hoy, se siguen utilizando.

En el hostal Palla Khasa nos reciben como eso, es decir, como en casa: té de coca para recuperar energías, una mesa al aire libre con vista hipnótica al lago azul, la Cordillera Real coronada por el Illampu -casi 6.400 metros- y las costas de Perú al otro lado.

Más tarde, una ducha caliente ayudará a combatir el intenso frío de la noche. Los senderos, que discurren entre cultivos y llamas que miran fijo, llevan a pequeñas y tranquilas playas y a sitios arqueológicos como la roca sagrada o de los orígenes, de la cual, dice la leyenda, salieron Manco Cápac y Mama Ocllo a fundar la ciudad de Cusco, centro del Imperio Inca. También están la Chinkana o laberinto y el palacio inca de Pilkokaina, único por sus características constructivas. De frente, como agazapada, nos vigila la Isla de la Luna.

El esplendor colonial

Ahora el bus se toma su tiempo: 13 horas de curvas y contracurvas, de subidas y bajadas, para llevarnos de La Paz hasta la ciudad más blanca, limpia y elegante de esta parte de Bolivia: Sucre, la capital constitucional del país, la que aloja al Poder Judicial, la que fue fundada en 1538 como Ciudad de la Plata de la Nueva Toledo y se llamó luego Charcas y Chuquisaca. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1991, es una de las ciudades de arquitectura hispánica mejor conservada en toda América: calles limpias y empedradas, fuentes de granito, antiguas iglesias, una catedral señorial y casas con tejas y paredes muy blancas, que se pintan todos los años. Y especialmente ahora, cuando se prepara para celebrar, en 2010, el bicentenario del primer levantamiento independentista de América. Cerca de la plaza hay varios bares y restaurantes en los que se puede probar un buen pique macho, un plato típico que reúne carne de vaca, pollo y cerdo, salchichas, papas fritas y cebollas rehogadas. Si lo pide picante, aténgase a las consecuencias.

Cuatro horas de un bus que no para de subir y subir van de Sucre a Potosí, a casi 4.100 metros sobre el nivel del mar, una de las ciudades más altas del mundo. Hay que caminarla mucho para disfrutar ese esplendor colonial un tanto marchito pero digno, y recuperar el aliento en algún banco de la Plaza 10 de Noviembre -antigua Plaza del Regocijo-. Todo debe haber lucido muy parecido aquí hace cuatro siglos, cuando Potosí era una de las ciudades más grandes y ricas del mundo -llegó a tener 160.000 habitantes en el siglo XVII, más que París y Londres-, gracias a la plata que se extraía del Cerro Rico, con las minas más famosas de América.

Se dice que con tanto mineral extraído del cerro se pudo haber construido un puente de plata entre Potosí y España. Sí es seguro que esa riqueza permitió dotar a la ciudad de magníficas construcciones coloniales, como las 80 iglesias y monasterios que aún se yerguen en cada cuadra, y la monumental Casa de la Moneda, uno de los edificios coloniales más importantes de América. Tras más de 450 años de explotación, el Cerro Rico sigue dando riquezas, ahora a cooperativas en las que trabajan unas 7.000 personas, en más de 400 bocaminas.

Por esa historia viva que aún no se detiene, la excursión a las minas es en Potosí casi una obligación. Adentrarse en las venas todavía abiertas de América Latina y brindar con los mineros, el Tío -el Diablo, a quien se venera en las minas- y la Pachamama, es una de las experiencias más impactantes que se pueden vivir en esta bellísima Bolivia indígena, en las alturas de los Andes.

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