-
-
-
-

30 junio 2009

Mapa interactivo de las enfermedades del viajero

El diario español El Mundo publicó en su sitio web un interesante mapa interactivo para que las personas que estén por viajar a cualquier latitud del globo, puedan hacerlo informadas de los riesgos sanitarios a los que se expone.

Claro que la idea no es generar temores infundados o ansiedades innecesarias en aquellos que estén por emprender un viaje a zonas remotas, sino todo lo contrario.

Con este mapa, sólo debemos clickear en el país de nuestra elección en el mapamundi, para que entonces se despliegue un menú con las enfermedades correspondientes a ese país.

Una forma divertida de informarnos es la ruleta de las vacunas, que nos dice cuáles son las recomendables de aplicar cuando vamos a cada país.

De esta forma, estaremos perfectamente informados sobre las medidas de prevención, que suelen ser la herramienta más eficaz a la hora de combatir cualquier enfermedad.

Vía: El mundo

Pueblos de adobe al pie de las sierras

Existen sitios en los que todo sonido está de más. La zona conocida como "La Costa", 150 km al norte de la capital de La Rioja, es uno de ellos. Es una sucesión de pueblos al pie de las imponentes Sierras de Velasco, un cordón de 200 km de largo que atraviesa el centro de la provincia, y supera los 4.000 metros de altura. Son 13 caseríos conformados por muchas viviendas de adobe, entre criaderos de cabras, fincas de frutales y, en algunos casos, olivos. Calidez de arquitectura pueblerina casi detenida en el tiempo, con la eterna presencia de capillas. Como en los otros pueblos: Las Peñas, Pinchas, Agua Blanca, Chuquis, Anillaco, Los Molinos, San Pedro y Santa Cruz.

La zona ofrece actividades en la naturaleza, desde cabalgatas hasta pesca de truchas y excursiones entre las quebradas. La visita se enriquece con antiguas capillas, artesanías, dulces, quesillos, nueces y vino casero. Ocho pequeñas bodegas conforman un circuito turístico de vinos artesanales, que se producen con un sistema rudimentario. Algunas incluso ofrecen degustaciones, como Casa India, en Agua Blanca.

El viaje comienza por la sinuosa ruta provincial 75, desde La Rioja capital hacia el departamento Castro Barros. El recorrido puede hacerse en un día, saliendo muy temprano. A 30 km está Sanagasta, famoso por la iglesia de la Virgen de la Morenita, nombrada en una canción de Jorge Cafrune. A 1.015 msnm, sobre la calle principal está el mercado artesanal, en una antigua casona colonial, hoy Casa de Cultura. Se exponen obras de artesanos locales, y muchas veces se los puede encontrar durante las visitas. En el patio se exponen elementos de campo, sulkys y trapiches.

Pasando Sanagasta, el camino de asfalto recorre la orilla de la montaña, por donde se escurren las aguas cristalinas del río Huaco. Al subir sobre los faldeos, siguen cornisas con centenares de cardones. Aquí hay un parque geológico en estudio, único en su tipo por sus singulares hallazgos: huevos de dinosaurios.

En Pinchas, Doña Frescura, tejedora de tapices criollos, teje a la sombra de los parrales con un bastidor de madera, sistema milenario. Se especializa en paisajes norteños y motivos indígenas. Las montañas, siempre verdes, en invierno se ven casi azules. El trayecto continúa hasta Chuquis, para sumergirse en la historia provincial del museo Castro Barros. En Chuquis también atraen la capilla y La Yacurmana, una cascada que baja desde lo alto del cerro y se ve desde el pueblo.

Anillaco es el lugar ideal para comprar artesanías, aceitunas, vinos y dulces caseros. Sobre su calle principal hay varios negocios con delicias riojanas. Un camino de subidas y bajadas que se acerca cada vez más a la montaña llega a San Pedro y Santa Vera Cruz. A esa altura, los cactos ya conforman una multitud que parece bajar del cerro en procesión.

Santa Vera Cruz, en la entraña de la montaña, está rodeado de nogales, álamos y arroyos que emanan los perfumes de la naturaleza. Seguramente eso motivó al ermitaño santafesino Dionisio Aizcorbe a instalarse allí hace más de 20 años. Para residir al pie de los cerros construyó un castillo, hoy atracción turística. El Barreal es el escenario del ritual religioso de El Señor de la Peña, cuyos orígenes se remontan a dos siglos. En el paisaje desértico hay una roca con un perfil parecido a un rostro humano, que fue identificado con Jesucristo y se convirtió en centro de peregrinación. Se cree que los aborígenes ya adoraban a esta formación ubicada en el departamento Arauco, reconocido por la variedad de aceitunas que produce. Si se desea extender el recorrido por más de un día, se puede ir hasta Aimogasta y conocer la Ruta del Olivo.

Cuba: Por los otros caminos de la isla

Cuba es ron, tabaco del bueno, del mejor. Che Guevara. Silvio Rodríguez y Pablito Milanés. Cuba es mar y sol. Varadero. También revolución, Fidel, salsa y el famoso malecón. Arroz con porotos negros, hoteles all inclusive y no al capitalismo como una autóctona elección. Cuba es paraíso en las guías turísticas, comunismo en los manuales de historia y emoción en las anécdotas del viajero. Nostalgia, melancolía y esperanza en las letras del trovador. Además, es medicina y educación. La isla de la fantasía para los poetas y la luna de miel que sueña el corazón.

Pero todavía hay más Cuba, bastante virgen del turismo masivo. Un interior profundo, místico, culto, que promete conmover tanto como todo lo clásico de Cuba. Lugares en donde empezó América, obsesiones de piratas y escenarios de leyendas. Mil y una festividades, la cuna del son, construcciones que valen todas las fotos, conversación garantizada, mucha seguridad, baile a toda hora, gastronomía fresca, un oriente, un occidente y, ante todo, gran hospitalidad a prueba de bolsillos austeros. El interior de Cuba está hecho para turistas con ansias de residentes.

Este viaje por el interior de la isla, partiendo de La Habana para unir Santa Clara y Santiago, recorriendo ciudades que son patrimonio de la humanidad, insume unos mil kilómetros de maravillas.

La entrañable transparencia

Las paredes y el techo están cubiertos con maderitas que le dan aspecto de caverna. Hay una llama eterna, pero está casi oscuro y reina el silencio frente al mausoleo del Che. Finalmente, sus restos están ahí. Lo lloran extranjeros, muchos que no son argentinos, y me pregunto por primera vez por qué la emoción se materializa involuntariamente en la piel.

Afuera pega fuerte el calor y en la gigantesca plaza de Santa Clara que se construyó sólo en su honor no circula nadie. ¿O sí? Es que es tan grande. Y un buen ejemplo de una de las manías de Fidel Castro: hacer plazas enormes y peladas para que nadie quede afuera.

Dejamos Santa Clara para llegar a Remedios, la cuna de la parranda, con más fiestas que el diablo. En la Plaza Martí, pese a ser mediodía de un jueves, hay jolgorio. Bailes, artesanías, carrozas y estandartes. Tres hombres se envalentonan con los fuegos artificiales aunque es de día. La gente se amontona lejos, en las veredas, y se estira con cautela para ver la explosión: "Cuidado, chica, que no son muy sofisticados los cohetes, nunca sabemos para dónde saldrán disparando".

Al caer la tarde, un mojito siempre espera en la confitería El Louvre o un cafecito en La Fe, ambas frente a la plaza principal. Al lado hay dos hoteles tradicionales, Mascotte y Barcelona, pero también es recomendable alojarse en casas de familia (entre 15 y 25 pesos convertibles cubanos o CUC, la moneda para extranjeros que tiene una paridad con el dólar).

"El precio depende también de lo que pueda el cliente", me recuerda el dueño del hostal China y Richard. Su servicio incluye desayuno casero y la búsqueda de la moto más económica para recorrer la zona. En Remedios casi no hay autos, pero hasta el mar queda cerquita de todo. Si se espía bien entre las calles, verá las playas desde el centro.

Riachuelos y tupida vegetación

Para llegar a Cienfuegos, la única ciudad fundada por franceses, toca una ruta sinuosa, de mayor altura, con vegetación tupida y riachuelos: vamos hacia el sur de la isla. Es divertido el detalle de la plaza principal: 144 sillas de hierro en hilera para quien quiera descansar. Alrededor, resaltan por su impecable conservación la Casa del Fundador, la Catedral Nuestra Señora de la Purísima Concepción, el Palacio Ferrer, el teatro Tomás Terry y el bar Palatino, donde, por dos CUC, se puede degustar el delicioso trago de la casa: licor de menta, jugo de ananá y ron. Y el resto de los cócteles, desde una limonada hasta un cubata, cuestan sólo un peso cubano. Hay que aprovechar la terraza, siempre hay buenos músicos y poetas dando vueltas por ahí.

Una marcada arquitectura ecléctica, de colores pasteles y que conjuga estilos como el neoclásico, el art nouveau, el arte decó y el imperial se extiende más allá de la plaza. El mejor ejemplo está dado por el Palacio de Valle, donde funciona un distinguido restaurante y cada tarde se presenta una pianista con el don de animar. Como en La Habana, también hay un Paseo del Prado y un malecón que enmarca a la Bahía de Jagua, "adornado con cocoteros y mulatas", dice un guía al pasar.

Un atardecer allí ya es programa, al igual que una caminata por el Parque Martí, donde en 1916 un grupo de obreros construyó el Arco del Triunfo, el único que tiene el país.

De día, Cienfuegos es tranquilo, no suele haber demasiada gente en las calles, pero de noche es difícil resistirse al baile. La disco Costa Sur, al aire libre, entretiene con un espectáculo de bailarinas y karaoke, mientras que en Venni Moore vive la salsa, y van más lugareños. Hay que apurarse: todo cierra a las tres.

La ciudad museo

Romántica y colonial, Trinidad es la ciudad clave de Sancti Spiritus, una de las primeras localidades fundadas por españoles. Las calles de la antigua villa son como niñas bonitas y antiguas: impecables, distinguidas y hasta simpáticas. Los suelos son de lajas originales y brillantes, las casas muy altas, de colores vivos, con puertas enormes de madera y rejas de punta a punta. La gente se cuelga de ellas o pone hamacas cerca de la calle: en Cuba todo pasa afuera, en público. Si bien es una ciudad que sube y baja, Trinidad es para caminar y perderse, emborrachar la vista con estas construcciones que también evocan las barracas de esclavos, pero que hoy no dan sensación de encierro, si no más bien de un verano fresco, frutal.

Si uno no estuviese en esta isla ni conociera las reglas, pensaría que allí viven magnates o celebridades, pero no, sólo habita gente sencilla, la del pueblo.

La cálida playa Ancón, a 12 kilómetros del centro, sobre el Mar Caribe, es un placer por la mañana. Después, hay que ir a la Plaza Mayor. Si quiere historia vaya al Museo Municipal y, por arte decorativo, al Museo Romántico, uno de los más visitados e interesantes del país. Al atardecer, encuentre las escalinatas de la iglesia de la Santísima Trinidad y note qué caprichosas son: quieren ir para todas partes. Pero siga a la orquesta, directo hacia La Casa de Música, donde nadie paga por bailar ante artistas de calidad.

En Trinidad me invade una sensación extraña: olvidarme de que esto también es Cuba. Tal vez por la incongruencia entre una Habana de muros igualmente admirables, aunque tan castigados, y este rincón que parece de cuento, que hasta hace creer en el amor para toda la vida.

El plato roto

Camagüey es la provincia obligada para pasar al oriente de la isla. Por su irregular trazado urbanístico –cuentan que fue adrede, para que los piratas se extraviaran al atacar–, Camagüey también se llama la "Ciudad laberíntica", "Plato roto" y "Calle sorpresa". No es chiste, es muy fácil perderse. ¡A los lugareños también les pasa! Las calles forman triángulos y rectángulos deformes, grandes y pequeñitos, con y sin veredas, mientras que otros bloques son extensos y ondulados o medios círculos. Seguir con la vista a alguien, aunque vaya lento, puede durar segundos.

A Camagüey también le dicen "Ciudad de los tinajones", porque durante siglos la gente conservaba el agua de lluvia en enormes tinajas de barro. Cuenta la leyenda que si tomás agua de tinajón, te quedás a vivir para siempre ahí. Quise beber y beber.

Pese al devastador paso de dos ciclones el año pasado, esta ciudad también logró el reconocimiento de la UNESCO. Aseguran que el mérito es de los vecinos: con la ayuda material del gobierno, claro, en tres meses levantaron sus casas, si bien es cierto que varias son más una fachada que un hogar.

La mayoría de las calles son tan estrechas que los autos casi no pueden circular. El "Callejón de la miseria" es la calle más corta de Cuba (sólo ocho metros), mientras que el "Callejón funda del catre", la más angosta (no pasan dos caballos a la vez).

Llegué a Camagüey en plena celebración de la fiesta del barro y del fuego, que dura una semana. En el centro urbano, más de ochenta artesanos sacan sus mesas a la calle y trabajan para después concursar entre sí. La antigua Plaza del Carmen también rinde honor al barro con estatuas en tamaño natural de los diversos personajes del pueblo, obra de la artista Martha Jiménez Pérez. Allí funciona su atelier y ella convida una charla animada sobre los secretos del lugar.

Por menos de cinco CUC se puede tomar desde ahí una bicitaxi, y llegar, entre otros sitios, hasta el Parque Ignacio Agramonte, rodeado por museos y confiterías. Los taxistas son buenos guías, pero recuerde arreglar el precio antes.

Ciudad heroica

La Sierra Maestra es imponente. No deja indiferente al visitante, lo mete de lleno en la historia: Cuba nació en Santiago de Cuba.

En el Parque Céspedes, centro del casco histórico y político, se vivieron hechos de interés universal, como la primera venta de esclavos de América, la declaración de la independencia y el anuncio de Fidel al mundo de que había triunfado su revolución. Allí también se encuentra la casa más antigua del continente, donde residió el conquistador español Diego Velásquez, y el monumento con los restos del líder nacional José Martí.

Para seguir repasando hitos, está muy bien visitar el museo del Cuartel Moncada: impresionan los elementos de tortura para los revolucionarios al gobierno de Batista. Creyentes –y no creyentes– pueden peregrinar hasta la iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona nacional.

"Los cubanos somos fanáticos religiosos, pero no practicantes devotos", me aclara un nuevo amigo. Así, cual Luján, hacen colas para dejar objetos en comodato y a cambio de milagros.
No obstante, se celebran pocas misas y la venta de recuerdos es infinita. En lugar de panchos, bocados de cerdo al horno por dos pesos. Desde el santuario se ven las minas de cobre. Son un ícono del lugar.

Con ganas de un paseo más rápido y urbano, me trepé a una de las 13.000 motos que circulan por la ciudad. Son más baratas y efectivas que los taxis; en Santiago hay bastante tráfico. Fijamos con el conductor en seis CUC todo el viaje, que respondía además a un itinerario. Me puse el casquito –como los antiguos cascos de guerra– y partimos.

Pasamos por el Balcón de Velásquez –tiene una serena vista de la ciudad–, el Museo del Ron –dicen que el de Santiago es el mejor– y terminamos en la Casa de la Trova: desde el mediodía se estaban presentando artistas y la gente sigue entrando o mira desde la puerta.

El ambiente es familiar, nadie paga ni un peso, la música no pide permiso al cuerpo. Pienso que en Cuba el que quiere aprende a bailar, aprende. Y me acuerdo de Ricardo, que hacía unos días me había convencido: "Tu cierra los ojos y no pierdas el ritmo, recuerda nunca perder el ritmo. Lo demás, déjamelo a mí".

24 junio 2009

Brasil: Un tour por las favelas cariocas

Río de Janeiro es uno de los destinos turísticos más apreciados del mundo, ello no es ninguna novedad. Pero como en la mayoría de las grandes ciudades de Latinoamérica, en esta ciudad conviven la pujanza y el desarrollo con la abrumadora realidad de la pobreza, que afecta a 2 millones y medio de habitantes de las urbes latinas más pobladas: el 29% de su población.

Lo que es un fenómeno verdaderamente curioso que se da en Río y en otras ciudades también, es que las favelas – como llaman los cariocas a los barrios pobres – se han convertido en punto turísticos, y hay itinerarios que ofrecen a los extranjeros recorrer las calles de los barrios marginados para saber cómo viven sus residentes.

Los contrastes lo chocan a uno: sobre la línea del mar, los barrios acomodados y las suntuosas casas de playa. Hacia la cima del morro – suerte de cerros que desembocan al mar – se amontonan las precarias viviendas de miles y miles de caricoas menos favorecidos. La Rocinha es la favela más grande de Latinoamérica, donde viven nada menso que 200.000 brasileños.

Se dice que en las favelas se esconde un número indeterminado de terroristas islámicos, de narcotraficantes y de maleantes de toda índole. Grupos comando antagónicos conviven en esta zona y a veces desatan verdaderas guerras.

Sin embargo, estos barrios tienen una vida propia y una cultura muy rica. La mayoría de los habitantes son trabajadores pobres que no pueden pagar los departamentos de otros barrios. Es bastante segura la visita, ya que como se quiere evitar que aparezca la policía, no roban.

Por más contradictorio y controversial que pueda ser, este tipo de visitas hace que uno conozca la realidad más profunda de un país, aquella cara que se quiere ocultar al turismo convencional.

Vïa: Ocho leguas

Destino; Venezuela

Una tierra de contrastes, Venezuela ofrece al viajero la belleza y variedad de actividades, con un espesor deliciosos de selvas que invitan a la aventura, playas de arena blanca, montañas cubiertas de nieve en los Andes y de la cascada más alta del mundo, son todos los aspectos que Venezuela combina como un destino inolvidable.

La República Bolivariana de Venezuela tiene una población: 24.011.000, con una Superficie de 882.050 kilómetros cuadrados entre sus más grandes ciudades podemos destacar Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Ciudad Guayana.

Su idioma es el español y su moneda oficial el Bolívar, la religión Católica es la predominante en todo el país con un 96% de adeptos.

El majestuoso río Orinoco se extiende por 2.150 kilómetros de largo originándose cerca de la frontera de Brasil, en el sur de Venezuela, posee muchas islas con densa vegetación que salpican el delta y el hogar de los Warao una tribu indígena.

Sus casas están sobre pilotes para evitar la inundación y la vida gira en torno a los cursos de agua circundantes, muy cerca está la ciudad de Bolívar, una bulliciosa ciudad tropical con una fuerte influencia en la arquitectura colonial de su pasado.

Desde allí se puede acceder a visitar el Salto Ángel, la cascada más alta del mundo, este increíble producto de la naturaleza tiene una caída ininterrumpida de agua a más de 800 metros (16 veces la altura de las Cataratas del Niágara).

La mejor manera de ver la inmensidad de estas caídas es tomar un vuelo que le dejará sin palabras al ver la enorme estructura que la naturaleza ha construido.

Via: viajesudamerica

Elige el mejor asiento del avión en tu vuelo

Elige el mejor asiento del avión en tu vuelo para volar de la forma más cómoda posible, sobre todo cuando no tienes un boleto de primera clase. Los asientos ubicados a la altura de las alas son los que tienen más comodidad facilitada por el mayor espacio existente.

Si lo que más buscas a la hora de volar es la tranquilidad y el silencio, entonces elige el mejor asiento del avión en tu vuelo alejándote de la zona de los baños. Es que en esa zona del avión circula mucha gente durante todo el viajes.

La comodidad en el vuelo está también en poder estirar las piernas y entonces elige el mejor asiento del avión en tu vuelo seleccionando un asiento de la primera fila o los que se sitúan a un lado de las salidas de emergencia.

Esto evita que tengas un asiento delantero demasiado cerca. Con estos consejos podrás elegir el mejor asiento para tu vuelo.

Via: blogreservas

21 junio 2009

Volar como perros y gatos

Dentro de poco menos de un mes despegará el primer avión dedicado al transporte de perros y gatos. No es chiste. Si no hay cambios de planes, el debut de la línea aérea que decidió rescatar a las mascotas de las bodegas -donde hasta ahora viajaban instaladas en jaulas- se producirá el 14 de julio. Se trata del primer vuelo de Pet Airways ("Aerolínea Mascota") que partirá del pequeño aeropuerto de Teterboro, a 16 kilómetros de la ciudad de Nueva York.

La idea fue concebida a partir de la visible aflicción que suelen manifestar los dueños de los animales por el estrés que éstos sufren durante los vuelos, al ser confinados al poco agradable ámbito de las bodegas.

La novedad no sorprende: sucede en los Estados Unidos, país en el que se le rinde un verdadero culto a los animales domésticos y donde, según estadísticas, la población de perros y gatos se acerca a los 80 millones.

En el caso de este primer vuelo (Teterboro-Washington-Chicago-Denver y Los Angeles), la tarifa del boleto es de 149 dólares por "pasajero". Todo está previsto para que éstos experimenten un vuelo confortable, atendidos por el personal de a bordo. El avión tiene capacidad para llevar 50 animales y 19 humanos. Los dueños de la compañía evalúan ampliar el servicio a otras especies.

Cambio Climático y sus repercusiones en el Turismo

Cuando llegan estas fechas muchos ya saben dónde van a ir de vacaciones o por lo menos ya lo están pensando. Turismo urbano, rural, salir al extranjero para conocer otra cultura o simplemente para tomar el sol en un resort todo incluido y aprender a bailar merengue. A la hora de elegir las vacaciones el clima también es importante y muchas veces pensamos en irnos a un lugar fresquito donde el calor del verano nos deje dormir por la noche o no nos haga sudar como pollos durante todo el día. Pues bien, esta última opción ya no hay que incluirla porque vayas donde vayas no sabes que va a pasar. Te puedes achicharrar en Soria o pasarte una semana con el paraguas en Sevilla.

Es el cambio climático y a pesar de que a veces pensemos egoístamente: “no estaré vivo cuando eso pase”, ya nos está afectando y estamos lo suficientemente vivos para aportar nuestro granito de arena y hacer posible que nuestros hijos también puedan aportar el suyo. Está claro que no lo vamos a solucionar de un día para otro, pero de una generación a otra y a otra, podemos curar a la tierra antes de que la tierra entre en coma profundo.

No me gustaría recomendaros lugares que cuanto más tardéis en ir menos se parecerán a lo que fueron, pero sirve para concienciarnos de lo que está pasando, así que si tenéis la posibilidad de hacerlo no lo dudéis ni un solo momento, dentro de poco la única opción será admirarlos en una foto, por ejemplo el Amazonas. El cambio climático reduce la humedad de la selva y favorece que haya más incendios. Este bosque puede terminar siendo un desierto y habría que detener la deforestación si queremos combatir el cambio climático.

La Amazonica no es la única maravilla natural amenazada, hay otras muchas cómo:
- La gran barrera de Coral.
- El desierto de Chihuahua en México.
- El bosque de Valdivia en Chile y Argentina.
- El Río Yangtzé en China.
- Los Glaciares del Himalaya.
- Los bosques costeros de África Oriental.

España, un país de costa, un país de playas hermosas, también sufre el cambio climático y la subida del nivel del mar afectará a las playas del Cantábrico, la Costa de Doñana, La Manga del Mar de Menor, Y también las inundaciones de deltas como el del Ebro o el Llobregat.

En 1997 naciones de todo el mundo suscribieron el Protocolo de Kioto para frenar la emisión de gases de efecto invernadero, pero la realidad no se corresponde con la iniciativa y por poner el ejemplo del transporte, las emisiones de CO2 aumentan un 5% cada año. No os obligo a dejar vuestro coche en casa en vacaciones, pero si lo usamos, cuando lleguemos a nuestro lugar de origen lo aparcamos y vamos en bicicleta si estamos en la montaña o en tranvía o en metro en la ciudad… Aunque nos parezca poco, es mucho. La Tierra no habla cómo nosotros, no esperéis que os dé las gracias porque la Tierra agradece dando vida.

Las vacaciones son sagradas, pero saber que durante las vacaciones podemos aprender y hacer algo por nuestro planeta también es sagrado. Así que vayas donde vayas no pienses sólo en ti, piensa en esa ciudad, ese bosque, ese monumento, ese parque… colabora y convence y enseña a que otros también lo hagan. No somos el Protocolo de Kioto, pero ser turista responsable y comprometido cuenta y mucho.

Via: sobreturismo.es

Argentina: Dinosaurios en el bosque de piedra

Las moles permanecen tumbadas entre los rojizos cerros y amarillos de la estepa de Chubut. Son los troncos del Bosque Petrificado, exhibidos inmóviles, a cielo abierto, sobre el suelo cubierto por millones de astillas.

Es un matiz inesperado de la Patagonia más inhóspita, la franja uniforme que se despliega entre Río Negro y Santa Cruz. Uno de sus tesoros menos explorados, que guarda en el valle de Sarmiento, un oasis del Sur.

El yacimiento es un reservorio natural de troncos de hasta 30 metros de largo, tumbados a la manera de gladiadores vencidos y a medio enterrar. Alrededor, la capa verde del suelo, teñido por una mezcla de arcilla con glaucemita (un mineral de ambientes costeros), es salpicada por astillas, a merced de la acción tan impiadosa como constante del viento y las precipitaciones.

Portentosas coníferas y palmeras congeladas remiten a un rostro de la Patagonia de otro tiempo, imposible de imaginar con precisión: una región subtropical de bosques verdes, lagunas y fauna variada. El estallido natural se produjo hace 70 millones de años, hasta que emergió la cordillera y frenó las corrientes húmedas del Pacífico. Cenizas y lava de volcanes cubrieron los árboles, sometidos a una lenta transformación orgánica.

La proliferación de minerales durante ese proceso irreversible se adivina en la variedad cromática (con preeminencia de los tonos amarillentos y rojizos) que muestra la trama de las cortezas de los troncos y las vetas delgadas de los cerros de arena, un collar brillante que apenas protege de la erosión el Parque Provincial y Monumento Natural.

Más vestigios del pasado lejano se entreveran en profundos cañadones, tapizados de conchillas, fósiles marinos y objetos que pertenecieron a la cultura más antigua detectada en la zona. Once mil años atrás, tehuelches guanekenk y aonikenk se dedicaron a cazar guanacos y avestruces y recolectar plantas arbustivas. A esa altura, hacía ya 120 millones de años que los paleovertebrados habían desaparecido. Sin embargo, todavía es posible toparse con fósiles de dinosaurios mezclados con las señales dejadas por las civilizaciones más lejanas.

Un universo aún más poblado de moles oculta el suelo del Bosque. Lo delatan incontables manchas amarillas de arenisca. Allí abajo, a salvo de la gran amplitud térmica, se suma otro detalle sorprendente. "Cada manchón cubre un enorme tronco. Además, el subsuelo conserva mucha madera sin petrificar", advierte Alejandro Mouzet, el inquieto director de Turismo de Sarmiento.

Por un camino de ripio, ya fuera de ese ámbito extraño, único y abrumador, la Patagonia pelada se mantiene a raya. El valle increíblemente verde del río Senguerr -en el que se alternan tambos, chacras, árboles frutales y vacas gordas- explica las razones que empujaron hasta allí a los pioneros galeses a fines del siglo XIX.

El museo del pueblo

Su epopeya es reconstruida en el Museo Municipal. Aquellos pioneros arribados con escasas referencias del nuevo mundo que les esperaba contaron a favor con la buena relación que entablaron de entrada con los pobladores originarios. Los anfitriones, seducidos por los cantos corales -una tradición galesa que se mantiene viva en los Eisteddfod que anualmente se celebran en Gaiman-, agasajaban a sus nuevos vecinos con carne de guanaco.

A esa convivencia pacífica se sumaría el minero y obrero vial lituano Casimiro Slapeliz, que llegó a volar con Jorge Newbery y por aquí es más famoso por haber introducido el primer automóvil y la primera radio y haber realizado vuelos rasantes, para arrojar caramelos a una escuela rural. Slapeliz había adoptado el espíritu benefactor de Desidero Torres, desinteresado proveedor de víveres, carne, caballos y alojamiento en su casa, cuando casi todo estaba por hacerse en Sarmiento. Las referencias a estos próceres locales se funden en el museo con 23 mil piezas líticas, trozos de madera petrificada, un kultrun -instrumento de percusión religioso de los mapuches- e información acerca de pinturas rupestres y piedras talladas en aleros ocultos en la meseta.

Otros protagonistas de peso que dejaron su marca indeleble en este paisaje difícil de imaginar son recreados en el casco urbano de Sarmiento. Hace 169 millones de años, los dinosaurios se movían a sus anchas en la inverosímil pradera subecuatorial y las cercanías de los lagos Colhué Huapí y Musters. Hasta que se extingueron y dejaron estampadas sus profundas huellas sobre el suelo gastado. El Parque Paleontológico presenta once réplicas en tamaño natural de animales prehistóricos, a partir de restos encontrados en su mayor parte en la estancia Ocho Hermanos, 70 km hacia el norte.

La antigua Colonia Pastoril Sarmiento -imaginada como "Valle Ideal" por los inmigrantes europeos, tras el primer impacto visual- es un respiro necesario en un extraño entramado de valle, cerros y colosos tumbados que causa conmoción. Sacude los sentidos en medio del austero cuadro de la meseta sin fin.

03 junio 2009

Perú se promociona en la Web

El país sudamericano, con una riqueza natural e histórica tan importante que lo convierte en uno de los destinos más buscados por turistas del mundo, ahora se suma a la tendencia de utilizar las nuevas tecnologías – particularmente las redes sociales – como herramientas de promoción.

Perú ya está en Facebook, Youtube, Flickr o Twitter, y hay contenidos para descargar en el Ipod desde el sitio oficial.

“Hoy, más del 23% de la población mundial tiene acceso a Internet y usa las redes sociales. Queremos estar ahí”, señaló Mara Seminario, directora de Promoción del Turismo de PromPerú.

En Facebook, Twitter y Flickr, Perú ingresó material audiovisual y contenido informativo, que de interesarle al usuario se puede complementar con lo del sitio oficial, que tiene un promedio de 450.000 visitas mensuales.

En cuanto a You Tube, Perú realizó un acuerdo para subir varios videos promocionales.

Vía: La nacion

El Jetboil, una cocina portátil

Muchas veces nos sucede cuando vamos de vacaciones a espacios al aire libre que no encontramos un lugar adecuado para cocinar, pero esta vez presentamos un artículo que nos hará disfrutar de la naturaleza en plenitud.

Nos estamos refiriendo al Jetboil, una increíble cocina portátil con la que disfrutaremos de la mejor comida donde quiera que nos encontremos, ofreciendo además numerosas ventajas que veremos a continuación.

Entre algunas de las características más destacables de este producto es el bajo consumo de combustible, empleando por ejemplo para hacer hervir dos tasas de agua en dos minutos tan sólo la mitad del gas que se utilizaría en una cocina común.

Este maravilloso equipo no sirve únicamente para calentar agua, sino que aparte, se utiliza para preparar cualquier tipo de alimentos sólidos, disponiendo de toda una serie de complementos que hace del Jetboil una cocina completa.

El costo es de 79.95 dólares, un precio bastante adecuado para un elemento tan útil que aparte ocupa un lugar tan pequeño como una botella. Todo mochilero que desee disfrutar de la aventura al máximo debe tener este implemento.

Vía: Nuestro Rumbo


Isla de Pascua, un tesoro chileno.

La Isla de Pascua es una pequeña isla volcánica,situada a 3700 kilómetros al oeste de la costa de América del Sur. Te cuento que la isla fue anexada a chile en el año 1888, bautizada por el holandés Jacob Roggeveen, el mismo que llegó a la isla en el año 1722.

Mucho antes que los europeos se fijaran en ella,existía en la Isla de Pascua una floreciente población polinésica,que llamaba al lugar "el ombligo del mundo".

Los nativos dejaron algunos monumentos espectaculares, los conocidos "moais" que son estatuas monolíticas con cabezas enormes talladas en una piedra volcánica blanda: la toba.Algunas alcanzan los 23 metros de altura y pesan casi 60 toneladas. Las más antiguas han estado allí por cerca de mil años y las más recientes son del siglo XVII.

Muy pocos descendientes de los talladores de piedra sobreviven hoy en día en la isla, ya que la trata de esclavos realizada por los peruanos entre 1862 y 1863, combinada con graves epidemias, diezmó virtualmente la población polinésica.Misioneros cristianos llegados en el siglo XIX contribuyeron a que la cultura indígena declinara.

La mayoría de los 2770 habitantes se concentra en la aldea de Hanga Roa,en la protegida costa oeste.Tradicionalmente se dedican a la agricultura, y también a la cría de ovejas dando origen a un pequeño comercio de la lana.Desde mediados de 1980 el turismo, sin embrago, se ha convertido en la principal fuente de ingresos de la isla.Por eso te recomiendo que visites cuanto antes este maravilloso lugar en el mundo.

Via: viajesudamerica


30 mayo 2009

Algunas aerolíneas retirarán la primera clase

Los efectos de la crisis están provocando cosas que hasta hace poco parecían descabelladas. Por ejemplo, que algunas líneas aéreas retiren el servicio de Primera Clase de sus aviones por falta de demanda. Además, las Business son cada vez más completas, por lo que muchos viajeros ven poco conveniente pagar entre tres y diez veces más por un billete por viajar en primera.

British Airways anunció oficialmente el retiro de la First Class de cuatro de sus vuelos, agregando que puede continuar por los otros. Ha reportado pérdidas por 401 millones de libras esterlinas. KLM y Delta van por el mismo camino.

Qantas, por su parte, anunció que removerá la Primera Clase de sus vuelos Sydney-Buenos Aires, Sydney-San Francisco y Melbourne-Hong Kong-Londres.

La única forma de que vuelva la primera es que aumente la demanda, es decir, que haya más pasajeros interesados en viajar de esta forma. Mientras tanto, el hecho de que la primera esté tan vacía significa una buena oportunidad para los viajeros de clases inferiores de ser trasladados a estos asientos Premium en caso de overbooking.

Vía: Gadling

Viajes gratis gracias a las Redes Sociales

Las redes sociales han invadido internet en los últimos años. Ahora, además de estar en contacto con tus amigos donde quiera que estés o de encontrar trabajo gracias a este tipo de redes, también puedes viajar gratis.

¿Cómo funciona? Gente de todo el mundo ofrece su casa a viajeros que llegan a su ciudad. Cada red tiene un sistema diferente, pero en general tienes que ponerte en contacto con los “anfitriones” y ellos te dicen si puedes alojarte en su casa o no. En algunas redes es obligatorio que tú también pongas tu casa a disposición de otros viajeros. Y no sólo en alojamiento queda la cosa, también puedes organizar viajes en coche con gente que viaja a tu mismo destino.

¿Cuáles son las ventajas de viajar de esta forma? La ventaja número una está bastante clara: viajar sin gastar nada en términos de alojamiento. Pero además, también tienes que tener en cuenta otros factores. Conocerás gente abierta y multicultural que te explicará los mejores lugares para visitar, las tradiciones, los sitios para salir de fiesta, para comer, etc. Y es que si quieres sumergirte en otra cultura, ¿qué puede ser mejor que alojarte en casa de alguien que viva allí?

¿Dónde encontrar estos “viajes”? A continuación os dejamos una enumeración con las redes sociales de viajes más populares de la red:


1. Couchsurfing: Una de las que cuenta con más miembros, casi 400.000 en todo el mundo. Una red ideal para organizar tus viajes a tierras desconocidas y conseguir alojamiento.

2. Shareling: Con el fin de reducir costes de transporte y actuar de manera sostenible con el medioambiente, en esta red podrás organizar viajes con gente que va al mismo sitio que tu de vacaciones.


3. Hospitality Club: La red de la hospitalidad. Aquí puedes encontrar alojamiento gratis o gente dispuesta a enseñarte su ciudad. Sin duda, una manera estupenda de conocer gente.

Si no tienes mucho presupuesto, eres atrevido, abierto y te gusta conocer gente tanto como viajar esta es la mejor manera de recorrer el mundo. Elige tu red social, date de alta y… ¡comienza el viaje!

Vía: 3 Viajes

Argentina: Entre Rios a todo lujo, entre el río y las lomadas

El toc-toc del pájaro carpintero impregna la atmósfera del parque de la estancia Las Colas, cerca de Gualeguay, Entre Ríos. El oído se agudiza y la vista busca entre álamos, palmeras, araucarias y robles, hasta dar con el responsable del sonido. Es media mañana y, desde los cómodos sillones de la galería descubierta del casco, el paisaje campestre invita a bajar las pulsaciones.

Es el primer contacto con este campo de 2.500 hectáreas, ubicado a dos horas de la ciudad de Buenos Aires. La casona de estilo renacentista casi no se distingue desde la ruta 11. Pero aparece, imponente, entre una variada arboleda, luego de recorrer mil metros por un camino de tierra.

Los anfitriones, Marta y Mario, reciben a los recién llegados y enseguida desaparecen entre bambalinas, para que la sensación de estar "como en casa" sea aún mayor. La maciza puerta de entrada da paso al hall y al comedor, con hogar a leña y piso de pinotea. En sus dos plantas, Las Colas tiene siete habitaciones, con una decoración austera pero pintoresca, aire acondicionado, camas cómodas y baños enormes.

Además del comedor, en el casco hay un living, mesa de juegos y biblioteca. El piso superior es luminoso, con ventanales que dan al parque, pisos de madera, muebles antiguos y reproducciones de Molina Campos.

Actividades y buena mesa

Luego de una primera recorrida, la galería, con piso de cerámicas blancas y negras, como un tablero de ajedrez, se lleva los elogios. A las virtudes de ese rincón de la casa se suma la picada de fiambres y quesos caseros. El almuerzo suele servirse en el comedor, pero, a pedido de los visitantes, el asado puede ser disfrutado en la galería.

El reposo después de la comida es un paso obligado que se repetirá durante toda la estadía. Los platos son caseros, abundantes y deliciosos, gracias a las manos de Marta y de Mario, en su rol de experimentado asador.

En Las Colas, ninguna actividad está programada. Hay mucho para elegir: canchas de tenis y fútbol, piscina, bicicletas y juegos infantiles. Durante la tarde, los caballos están ensillados y listos para largarse a una cabalgata por el campo. Empiezan a andar un rato con desgano, antes de entrar en ritmo, mientras varias bandadas de pájaros aparecen en el cielo en perfecta formación.

Enfrente de la caballeriza, un museo de antigüedades guarda máquinas agrícolas y carruajes de época. Para saber el porqué del nombre de la estancia, hay que remontarse a 1904, cuando Juan Mihura compró el campo de 6 mil hectáreas originales y cuyo dibujo en el plano semejaba un animal. La fracción donde está el casco era "la cola" del campo. Por una deformación a través de los años, el lugar pasó a ser conocido como "Las Colas". La estancia tuvo varios dueños y huéspedes famosos, como el ex presidente Marcelo Torcuato de Alvear.

La merienda en la galería se extiende entre charlas, mate, porciones de pasta frola y pan casero. Casi sin advertirlo, llega la noche y los bichitos de luz asoman como diminutos faros en la oscuridad del parque. Un rato después llegan los ñoquis a la bolognesa de Marta: el premeditado plan de descansar y comer rico se cumple a la perfección. Al día siguiente habrá tiempo para una caminata y un paseo en carro, con la infaltable foto delante de la casona.

27 mayo 2009

En la morada de los cóndores

La reserva natural Quebrada de los Cóndores es uno de esos lugares recónditos y poco conocidos que hacen de La Rioja un lugar sorprendente. Allí, en el puesto rural Santa Cruz de la Sierra, se ofrece alojamiento y cabalgatas a una espectacular saliente montañosa próxima a la morada de un centenar de cóndores que planean a metros del visitante. Si la estadía en Santa Cruz de la Sierra es de dos o tres días, el avistaje se puede combinar con paseos por circuitos alternativos, como la visita a pinturas rupestres y pesca de truchas en unos piletones naturales de agua cristalina.

El viaje a Quebrada de los Cóndores se realiza en vehículos doble tracción, y parte desde Tama -un pueblito ubicado a 180 kilómetros de la ciudad de La Rioja- con rumbo a Sierra de Los Quinteros.

Esta extraña y sorprendente serranía de rocas de granito -cubiertas de pastizales, pequeñas quebradas y cactos en flor- protege al 80 por ciento de esta comunidad de cóndores andinos, formada por 150 ejemplares. Una especie que en todo el continente está al borde de la extinción.

Por un camino de cornisa

El camino, que dura aproximadamente tres horas, asciende con suavidad por algunas cornisas de la quebrada hasta llegar a los altos de una meseta. Allí está el puesto rural de Santa Cruz de la Sierra, una posta para alcanzar la Quebrada de los Cóndores. La cordialidad y la hospitalidad de José de la Vega, quien recibe con silencioso entusiasmo, es una de las más gratas impresiones que se lleva el visitante.

La posada está preparada para brindar alojamiento a diez personas en habitaciones dobles provistas de baño privado, y cuenta con un comedor rústico donde la comida es en sí misma un verdadero motivo que justifica el viaje. Entre las delicias de la cocina riojana se sirven cazuela de gallina, cabrito al horno de barro, locro, empanadas, puchero de cabra y frutas silvestres cosechadas in situ por el mismo visitante.

También suelen realizarse fogones criollos, en los que los baqueanos narran con mucha calma y entusiasmo la rutina de la vida en este lugar.

Antes de partir, un sol radiante augura que la excursión que comienza con una caminata hasta el lugar donde nos esperan los caballos, superará las expectativas más ambiciosas.

Desde el mirador

La cabalgata que se avecina dura un poco más de hora y media; ese es el tiempo necesario para atravesar los cuatro kilómetros hasta el mirador natural de la Quebrada de los Cóndores.

El ascenso es lento y hay que hacerlo con mucha precaución, dada la evidente dificultad de este terreno. El recorrido sortea pequeños arroyos y nacimientos de vertientes que brotan entre las inmensas rocas de granito, hasta llegar al desfiladero que conduce al "Mirador de los Cóndores", un gigantesco peñasco que sobresale del acantilado unos tres o cuatro metros, a más de 1.800 de altura sobre el nivel del mar.

Después de transitar una angosta huella serpenteando la montaña, se accede a la cima de esta saliente que domina el paisaje. Desde allí la panorámica es conmovedora: se divisan hileras de montañas cubiertas de verde, varios riachuelos que marcan un trazo profundo entre las quebradas y el camino hasta la posta.

La abrumadora presencia del acantilado, escogido por estos reyes del aire para establecer su morada, causa un poco de impresión. Tal vez por ello, desarrollaron la capacidad de vivir en estas inmensas y recónditas montañas, cuyos recovecos y pequeños relieves sirven para constituir y proteger sus nidos.

Encuentro cercano

La escena es tan espectacular que, absortos el paisaje, en un primer momento no percibimos que más de cuarenta cóndores planean sigilosos a pocos metros de nuestras cabezas. Pero el encuentro es hipnótico y emocionante; pareciera que los cóndores están tan asombrados por nuestra presencia como nosotros por la de ellos.

Así, como en un ritual silencioso, permanecemos sentados en la cima de la montaña durante más de dos horas, viendo cómo las aves pasan una y otra vez, en círculos y en línea recta, hasta esconderse en sus nidos, entre las fisuras de las rocas.

Al emprender el regreso es cuando nos damos plena cuenta del efímero pero mágico momento que acabamos de disfrutar en la Quebrada de los Cóndores. Por el oeste, el sol se empieza a esconder entre una cortina de nubes, mientras el aire puro y la brisa silban suavemente, como en señal de despedida.

Reloj de agua para viaje

No lleva baterías.
No consume electricidad.
No contamina.
Es pequeño, portátil, liviano, útil y funciona con agua.

Sí, ya sé que hoy por hoy pocos llevan un reloj alarma cuando salen de viaje. Los teléfonos móviles, PDAs y hasta las videoconsolas nos pueden despertar a tiempo para no perder el avión.

¡ Pero no me dirán que no es precioso !

Además, me parece el una idea brillantemente sostenible. Todo lo qua hay que hacer para que este relojito funcione es llenalo con agua con unas gotas de jugo de limón (!).

Los electrodos toman la energía del agua (¿algún voluntario que nos explique cómo ?) que sólo es necesario cambiar muy de tanto en tanto, y agregar un poco de jugo de limón cada 5 a 7 semanas. Tiene además una memoria que te cuenta cuándo fue la última vez que lo cargaste de H2O.

Es de Bedol donde también tienen todo tipo de objetos eco-friendly incluyendo bolsos y varios modelos de relojes de viaje, radios y estaciones meteorológicas portátiles. Pero este chiquitín me pareció una joyita de diseño verde. Cuesta 16 dólares.

¿El plástico con que parece estar hecho, será reciclado?

Via: elproximoviaje

La Habana: una ciudad inolvidable

Visitar Cuba es asistir a un momento histórico. Siempre. Es una cualidad de Cuba. En estos días que abren todas las puertas a un nuevo tiempo, el turista es testigo de una restauración impactante. "Recuerda Cuba", nos dicen los carteles desde que ponemos un pie en tierra de Martí. Recuerda los hoteles fastuosos, aquellos automóviles espléndidos que rodaban en los 50, el ron duro, el humo de los habanos y las mulatas deslumbrantes. Recuerda aquella música casera y prodigiosa, los cubanos de amistad irresistible. Recuerda el mar como un brillante espejo de jade, las arenas finas, las palmeras soñolientas y el cielo intacto. No es un nuevo perfil, es algo que nunca dejó de ser Cuba.

Recuerda el formidable Hotel Nacional, cíclope arquitectónico del Caribe. Nos impresiona su tamaño cuando nos acercamos y en el lobby sentiremos la presencia de los potentados que vestían trajes perfectos y perdían fortunas en el casino. No nos asombraría que en el ascensor que nos lleva a nuestra habitación Nat King Cole les haga un chiste a los duques de Windsor. Frank Sinatra tomaría un mojito mirando el mar desde los inmensos sillones de reyes en unas galerías frescas junto a un jardín opulento y ahora estamos sentados allí, sintiendo el bienestar del mismo mojito.

Los jardines acaban en una avenida por la que marchan con parsimonia unos coches magníficos. A los habaneros siempre les gustó la buena vida. Usaban esos autos formidables, un Dodge King Way 57, un Cadillac Serie 62 modelo 55, pero con la Revolución se frenó la compra de modelos actualizados, de modo que aquellos se volvieron hierros viejos. Sin embargo, la nobleza que los preservó los ha convertido en clásicos. No habrá forma de que nos saquen de esta isla sin habernos trepado a una de esas joyas, destellos de un pasado que no ha de volver.

¿Nostalgia? En Cuba la nostalgia es un mal que se cura con fiesta. Nos escaparemos del tour y conoceremos a alguien que nos invitará al Café Habana, temático de aquella gloriosa posguerra. Justo en el momento en que estemos a punto de extrañar, sonará un estrépito de trompetas y tumbadoras que nos harán olvidar todo. Los deseos hay que dárselos en vida: saldremos y nos treparemos a un Ford Sunliner convertible del 54, rojo como una cereza intergaláctica, y corriendo por el Malecón sentiremos el aire fresco y dulzón del océano y reiremos y terminaremos en el Tropicana, donde el show estará haciendo reventar la noche. Allí acabaremos de recordar aquella Cuba a puro ron, habanos, la mejor música del mundo y las mujeres más consistentes que ha dado la raza.

Habana Vieja y remozada

El emblema de la Restauración es La Habana Vieja y el Malecón, en todo su recorrido frente al mar. La Habana Vieja es el centro histórico donde hace 500 años se erigieron la Catedral y su plaza, la plaza de Armas y los antiguos palacios, moriscos, barrocos. Resistieron cinco siglos las mansiones, los portales empedrados y los estrechos callejones adoquinados que conducen a las cinco plazas. Es un pequeño barrio que concentra 242 manzanas y unos 3.500 edificios habitados por 70.000 habaneros.

Igual que los autos, La Habana vieja y sus edificios, los más señoriales del Caribe, estuvieron a punto de caerse a pedazos pero hoy son remozados para gloria de la arquitectura y declaración de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO mediante. Los trabajos comenzaron en 1994 y dicen que llevarán aún muchos años, pero ver en su segundo esplendor el edificio Emilio Bacardí, el Gómez Vila y la antigua Lonja del Comercio, amerita el viaje.

Nos vamos a caminar por la reflorecida Calle de los Mercaderes. Todo es incitante. A unas mujeres que crearon una cooperativa para vender lo que siempre hicieron les compramos un vestido al crochet por 25 dólares, entramos al Mercado de Oriente, a la Librería Boloña, al Café Columnata. Entramos a todas partes, ¡Cuba es nuestra! Dimitri Camejón, hijo de un mecánico que una vez tuvo una vida en Rusia, nos hace sentir en casa dándonos charla en su pequeña galería de arte. Nos podríamos quedar allí toda la vida, pero el mismo Dimitri nos lleva a un local de artesanías para que compremos un reluciente cangrejo de madera por tres dólares. Por la calle andan los niños con sus uniformes bordó y blanco de la escuela, riendo a carcajadas y sus maestras retándolos, y luego riendo ellas también, la gente que charla de balcón a balcón, los tres hombres que arreglan un auto, el ejército de mujeres y hombres vestidos con el overol de la Restauración. En cada cuadra se están refaccionando tres, cuatro antiguas mansiones y cada dos cuadras hay un taller donde se reúnen los trabajadores.

Sabemos que serán unos días muy especiales aquellos en que nos alojamos en un hotel de la Restauración en 2009. Son una veintena y en ellos la atención a los turistas tiene su mayor concentración. Salimos de la Calle de los Mercaderes y a media cuadra, por la Calle Teniente Rey entramos al Hostal Los Frailes. Los botones y las recepcionistas nos recibirán vestidos de monjes y una vez adentro, nos atrapará un patio mágico que contiene la luz que emanan las plantas, la frescura íntima de la humedad de los musgos de siempre, un perfume de helechos y jazmines y el aire que alegran las voces de los chicos. De esos edificios recuperados de la carcoma y los huracanes rebrota un pasado que es el de Cuba pero que también es el nuestro.

Nos hemos emocionado con "Por quién doblan las campanas", y andando por la Calle de los Mercaderes, allí está, en la esquina con la Calle del Obispo, el Hotel Ambos Mundos, el lugar donde fue escrita. Y está la habitación que siempre ocupó Hemingway, convertida en un pequeño museo. No nos privamos de ir a sus bares preferidos, la Bodeguita del Medio y La Floridita, donde dejaremos que el tiempo se nos escurra. Como en todas partes, allí también hay cubanos con quienes hablar, del Che, de lo malo de la Revolución, de Elián, de Raúl, del Bloqueo, de lo prodigioso de la Revolución, de Diego, de los milagros de la medicina cubana, de Fidel. Nunca se detiene la charla en La Habana Vieja.

Abandonados a la placidez de la tarde que huye en secreto, nos sumergimos en los libros de una feria que rodea una plaza. Abrazados como a un tesoro perdido de una primera edición de Los fundadores del alba, que ganó el premio Casa de las Américas en 1969, entramos al restaurante La Mina para comer un plato de ajiaco criollo al que era aficionado Julio Cortázar.

Entre las mesas al aire libre andan dos pavos reales y el espacio está embriagado de la música que toca la orquesta. Uno cae en la cuenta de que en cada bar, en cada restaurante, en los lobbies de los hoteles y en las plazas, hay orquestas tan buenas que, si la más humilde viniera a nuestra ciudad, daría un concierto en uno de los teatros principales y pagaríamos una suma importante para oírla en vivo.

La Habana es la primera entrada a la isla turística; la segunda es la forma más placentera del paraíso silvestre: las playas en que se unen la isla y el mar. En Varadero la Restauración del Caribe que comenzó cuando Cuba se restituyó para el gran turismo internacional, continúa construyendo hoteles e instalando servicios.

Noticias del mes (revisa por meses)