
Entonces, gracias a la opinión de diferentes usuarios que dieron su parecer, contaron sus experiencias y presentaron sus consejos, las diez ciudades en las que habrá que cuidar las carteras y los bolsos son las siguientes:
Entonces, gracias a la opinión de diferentes usuarios que dieron su parecer, contaron sus experiencias y presentaron sus consejos, las diez ciudades en las que habrá que cuidar las carteras y los bolsos son las siguientes:
Recién llegados y con un pie en tierra uruguaya el tiempo pasa sin darnos cuenta, recorrer sus calles, detenerse a admirar la preciosa arquitectura, relacionarse con sus cordiales y hospitalarios ciudadanos hace que nos sintamos como en nuestra propia casa, y quedamos extasiados de tanta belleza.
Para dar comienzo a nuestro recorrido hemos planeado conocer las raíces montevideanas sumergiéndonos en la zona mas antigua: la Ciudad Vieja, nombre con el que se conoce el casco antiguo.
Aquí pueden verse empresas, ministerios, bancos, como así también reliquias de la época de la colonia que contrastan con una gran actividad nocturna, repleta de discotecas, pubs y bares que se han instalado allí de manera rápida y no hace demasiado tiempo.
De esta manera recorremos sus callejuelas, y entre ellas se advierte la presencia de aquella muralla que rodeaba la ciudad hasta el año 1829 que conserva sin embargo una de las partes más emblemáticas, la Puerta de la Ciudadela, que continúa en pie como emblema de la antigua Montevideo.
La Ciudad Vieja nos cobija e invita a recorrerla para conocer entre otras cosas las construcciones de la era colonial que son de lo más bonitas y pintorescas que hemos visto. Se destaca el Cabildo, el Teatro Solís, la Iglesia Matriz, el Museo Torres García, El Museo Histórico Nacional que planeamos visitar y conocer en detalle más adelante.
Via: rutanomada
Tan sólo hay que traspasar el umbral de La Eloísa para descubrir que estamos dentro de un complejo que apuesta por las tradiciones argentinas. No es para menos, este alojamiento está estrechamente ligado al polo, deporte que es practicado en algunos de los círculos más selectos del país, donde las costumbres son cuidadas con recelo.
Así es como La Eloísa nos da la bienvenida, con una decoración clásica y detalles estilo campo que son típicas en este tipo de establecimientos rurales. El hotel está situado a unos 100 kilómetros de la Capital Federal, cerca de la localidad de General Las Heras, una zona rural que invita a un descanso lejos de la ciudad.
La historia de este establecimiento comenzó de la mano de sus propietarios, amantes del polo. Numerosos jugadores extranjeros deseaban alojarse en un hotel en el que pudieran respirar el aire de campo y fue así como el casco de la estancia se transformó en un alojamiento que pronto fue promocionado de boca en boca y gracias a las recomendaciones de estos clientes. Así es como en la actualidad el casco principal, que presenta un estilo inglés de los años ´60, ha sido acondicionado y cuenta con quince habitaciones climatizadas con baño privado. Luego hay dos casas más, una de estilo inglés y otra con aires rurales que han sido pensadas para las familias con niños. Salas de estar, bibliotecas y cálidas galerías están presentes en las tres construcciones que a su vez están alejadas entre sí y dispersas en el parque de diez hectáreas.
Por supuesto que en un alojamiento de estas características el polo ocupa un lugar privilegiado, con tres campos. Y algo similar ocurre con el golf, con un campo de 9 hoyos par 36, el tenis y el paddle, que también tienen sus respectivos campos.
La vida al aire libre es la gran astucia de este lugar y es por eso que La Eloísa cuenta con dos piscinas, un quincho con capacidad para 50 personas y caballerizas.
Los precios
Desde 350 pesos argentinos (62 euros) por persona en base doble con pensión completa. Otra opción es la de pasar un día de campo con actividades en la estancia y merienda a un precio de 170 pesos argentinos (30 euros).
Isabela funcionaba como base militar norteamericana pero, tras finalizar la Guerra Mundial, las fuerzas se retiraron. Así, el gobierno ecuatoriano decidió utilizar la, por ese entonces, alejada isla para llevar a los presos más peligrosos del país y fundar lo que llamaron una colonia penal.
La Catedral de La Plata que consta de un edificio central y ocho torres de diferente altura distribuidas a cada lado. Cada una, guarda un significado propio: La principal alude al Pantocrátor; la torre mayor de la derecha, a la Virgen María y la de la izquierda, a Jesucristo, mientras que las otras cuatro expresan las virtudes capitales: Templanza, Justicia, Prudencia y Fortaleza.
Además, se puede apreciar que las 56 imágenes simbolizadas en la fachada y en las torres principales, desarrollan la vida de María y Jesús.
Ya de lejos se puede apreciar este increíble monumento a la deidad. Y al irnos acercando nos vamos sintiendo cada vez más pequeños, ante la magnitud de semejante edificación, la cual resalta su tamaño al notar la cantidad de ladrillos colocados en perfecta armonía que la erigen por sobre el suelo y viéndola desde la puerta principal, pareciese que los ladrillos continúan hasta el cielo.
Al entrar al recinto, el silencio mesclado con el eco nos transporta al pasado y nos hacen sentir parte de un mito histórico que aún no concluyó. Y los increíbles vitrales que como todo aquí dentro cuentan historias, dan color al blanco de las paredes, haciéndonos ve gracias a la luz los sucesos de antaño, en un trabajo excepcional y de dicado de técnica y arte en vitró, que nos va a dejar hipnotizados al menos por unos minutos.
Dentro de la catedral la cual funciona aún como templo, periódicamente se exhiben también muestras musicales, tales como conciertos o corales e incluso sinfonías.
También en el subsuelo de la misma se encuentra el Museo de la Catedral, el cual posee una muestra permanente en la que se exhiben herramientas, dibujos, planos, maquetas, fotos y esculturas, entre otros objetos, del templo en sus orígenes. El Museo de la Catedral fue creado en el año 1977 por el arzobispado de La Plata, y permaneció abierto hasta el año 1990 en que fue cerrado para una restauración.
El mismo reabrió sus puertas en 1994 por iniciativa de la Fundación Catedral. Y es en la actualidad que se puede ir a visitarlo, y de hecho el templo es visitado cada mes por alrededor de 25.000 fieles y 5.000 turistas del país y del exterior que ingresan al Museo y utilizan el ascensor instalado, para disfrutar y aprender un poco de historia. Este es uno de los tantos hermosos y completos museos que se pueden visitar en esta espectacular ciudad que brinda al turista entretenimiento de sobra para que su estadía sea inolvidable.