
Fueron nueve los años de trabajo y necesitó al labor de pintores, jardineros, obreros, herreros, tallistas y decoradores, muchos de los cuales fueron traídos desde el exterior. El palacio tiene 38 habitaciones espaciosas dispuestas alrededor de dos patios internos. Hay además apartamentos de servicio, una pulpería (tienda de ramos generales), una capilla, cocheras, un palomar y un lago artificial de 20 mil m2 donde solían navegar veleros pequeños, escenario a su vez de muchas fiestas. Hay además dormitorios, salones de escritorio, salas de recepción, comedores, salón de baile, cuadros y murales.
Lo que hay que destacar de este palacio del siglo XIX es que contaba con agua corriente, aún en funcionamiento, con agua proveniente de un río cercano, a 2 km. El agua corriente llegaría Buenos Aires sólo en 1870. Urquiza, padre de más de 100 hijos entre reconocidos y no reconocidos, murió asesinado ese mismo año y en una de las habitaciones de su palacio.

