
Las reducciones estaban bajo la órbita de las gobernaciones de Buenos Aires y Asunción y arquitectonicamente se caracterizaban por contar con una iglesia, una escuela, un cementerio y distintas casas que oficiaban de talleres y viviendas. Los curas estaban en el centro, lo que les permitía observar la vida de la misión. La reunión de los pueblos guaraníes resultó positiva y se logró que cada misión funcionara como una unidad económica autónoma, basada en economía de trueque y con muchas propiedades comunales. Todas estaban relacionadas y mientras algunas se especializaban en la carpintería otras lo hacían en la plata y otras en el hierro, por ejemplo. Y además estaba claro el tema de la evagelización y la educación por lo que se enseñaba a leer y escribir y matemática básica. Se enseñaba español y los curas dominaban bien el guaraní. Fueron sitios increibles.
Algunas de sus ruinas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad. Las ruinas mas populares de Argentina son las Ruinas de San Ignacio Miní que datan de comienzos del siglo XVIII. Como muchas otras la misión fue asediada por los mamelucos y bandeirantes y debió formar milicias de aborígenes aunque finalmente tuvo que trasladarse. Activa, con alrededor de 3 mil habitantes y mucha vida cultural fue completamente abandonada cuando en e 1768 la Orden fue expulsada de América. El tiempo y las guerras posteriores la dejaron en ruinas. Además de las Ruinas de San Ignacio también están las Ruinas de Nuestra señora de la Candelaria, las de Santa Ana y las de Nuestra Señota del Loreto.

